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William Faulkner
Estadounidense
1897 - 1962
Nació el 25 de septiembre de 1897 en New Albany, Estados Unidos. Su verdadero apellido era Falkner, fue cambiado por conveniencias editoriales. Dejó los estudios para dedicarse a escribir, en 1924 publicó su primer y único libro de poemas: The Marble faun.
Trabajó como periodista en New Orleans y publicó su primera novela, La paga de los soldados en 1926.
Pasó algún tiempo viajando por Europa y a su regreso empezó a escribir una serie de novelas ambientadas en un lugar ficticio: Yoknapatawpha.
Otras de sus obras son: ¡Absalóm, Absalóm! (1936), Sartoris (1929), Santuario (1931). En 1949 recibió el Nobel de Literatura y en 1955 recibió el premio Pulitzer por su novela Una fábula.
Continuó escribiendo, tanto novelas como cuentos, hasta su muerte en Oxford, el 6 de julio de 1962. |
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| .: Obras de
William Faulkner |
| 1924
El fauno de mármol |
| 1926
La paga de los soldados |
| 1927
Mosquitos |
| 1929
Sartoris |
| 1929
El sonido y la furia |
| 1930
Mientras agonizo |
| 1931
Santuario |
| 1932
Luz de agosto |
| 1935
Pilón |
| 1936
¡Absalóm, Absalóm! |
| 1938
Los invictos |
| 1940
El villorrio |
| 1954
Una fábula |
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| .: Premios otorgados a
William Faulkner |
| 1949
Nobel |
| 1963
Pulitzer |
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| .: Textos para leer de
William Faulkner |
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El sacerdote |
Cuento |
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Una rosa para Emilia |
Cuento |
Calificación:
Excelente
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| Comentarios de nuestros lectores -
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15/01/12 | 07:56: constantino mpolás andreadis dice:
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| "ABSALON, ABSALON!" DE WILLIAM FAULKNER
William Faulkner es la sombra que aclara y oscurece la obra muchas veces impar de algunos de los más grandes escritores latinoamericanos de nuestros días.
La raíz es el árbol? Dejemos estas preguntas para un inocente mañana.
La prosa escrupulosamente enrevesada de "Absalón, Absalón!" alcanza la cima de la llanura en las "Palmeras salvajes" y el prodigio de un silvestre cactus en "Luz de agosto".
A Vargas Llosa lo salvó Manuel Puig. A García Márquez el inefable Cervantes. Juan Carlos Onetti fue derrotado por William Faulkner. Derrotas y victorias que son fantasmas distraídos que si tropiezan con los muebles también se asustan ante los espejos que no los reflejan.
Un largo monólogo que es un río que se enreda en el ovillo de sus afluentes es esta novela que es una cabellera que una muchacha desnuda interminablemente cepilla con indolencia de diosa.
La prosa busca su perfección cuando la encuentra: siempre beligerante, su serenidad es la de la luna.
No busquemos en esta prosa la perfección sino el olvido de su simulacro. No hay arte sin parte ni todo al que no le falte todo para ser todo.
Leer a Faulkner es descubrir a Shakespeare, pero para leer a Faulkner no es necesario haber leído a Shakespeare. No sólo no es necesario sino que es inevitable leer a Shakespeare para comprender a Faulkner. Porque para comprender a Faulkner hay que leer a Shakespeare pero también a Homero. Lo que estoy queriendo decirles es que a Shakespeare y a Homero para leerlos antes hay que leerlos después.
Conformarse con "Absalón, Absalón!" es como renunciar a la literatura que ya está toda entera en "Absalón, Absalón!".
constantino mpolás andreadis
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| candremis@gmail.com |
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08/03/09 | 16:36: mario helmer dice:
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| Cada vez que un descuidado lector, embebido en sus circustancias, de pronto descubre un autor que que le trnasfigura el mundo, siente que surge la admiración en medio de los destellos fulgurantes del extasis. Y esa magia, esa admiración surgió en escritores prolíficos, en genios audaces y maravillosos como Rulfo, Onetti, García Márquez, Carpentier, Borges y otros en relación con el no menos esplendoroso y magnífico William Faulkner. Si por ejemplo entrevemos en el texto de "El Sacerdote", la esfera luminosa de una representación sagaz y sobervia, mediante el pensamiento de nuestro personaje, también encotramos un deliz y un punto de quiebre respecto de toda esa filosofía esgrimida en torno a la moral del sacerdocio y al modus vivendi de la religion cristiana. PERO además encontramos una lucha, una tensión permamente, magistralmente dibujada, y entonces casi al final anunciada de lo que viene, de ese advenimiento sagaz y pecaminoso que por la fuerza de la sangre y el instinto el autor nos insinua y nos aproxima. Creo es que una mueestra esplendorosa de su saga narrativa de William Faulkner |
| mariohelner@hotmail.com |
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