20-11-2004
Saramago y el valor de la lectura
En la entrega de premios del Certamen Nacional de Cultura, instó a los niños a ''leer libros, a reír y llorar sobre ellos''
El escritor portugués, quien encabezó la entrega de premios del Certamen Nacional de Cultura, instó a los niños a “leer libros, a reír y llorar sobre ellos”, y también a “respetar las palabras”.
ROSARIO– Sobre las páginas de un libro se puede llorar, no así sobre la pantalla de una computadora, aseguró ayer el escritor portugués José Saramago, al defender el valor de la lectura tradicional ante decenas de niños argentinos. El Premio Nobel de Literatura 1998 encabezó ayer en Rosario el acto de entrega de premios del Certamen Nacional de Escritura organizado por el Gobierno, en el que participaron 3.000 alumnos de todo el país. En una alocución varias veces interrumpida por los aplausos, Saramago instó a “respetar las palabras” y, como si fuera el abuelo de todos ellos, instó a los niños a “leer libros, y a reír y llorar con ellos”. “No hay nada en el mundo que haya podido ocupar el lugar de los libros. Cuando me preguntan qué diferencia hay entre leer un libro pudiendo tocarlo o hacerlo por internet, siempre contesto: ‘Sobre la página de un libro se puede llorar. No sobre la pantalla de una computadora’”, señaló emocionado. El autor portugués defendió la palabra “no sólo como mero elemento de comunicación”, sino también como un instrumento para “sentir y crecer”. “Los hombres pensamos con palabras y mejor pensamos cuanto mayor es la cantidad de palabras que manejamos”, sostuvo el autor del El hombre duplicado, Memorial del convento y El Evangelio según Jesucristo, entre otras, dirigiéndose “especialmente” a los niños que llegaron a esta ciudad desde regiones pobres del país. En este sentido, recordó que sus padres “casi no sabían ni leer ni escribir, pero las pocas palabras que usaban las sentían como muy suyas”. “Y así me educaron, porque no es cierto que el analfabeto no pueda educar, porque educar es transmitir valores” y ello siempre corresponde a la familia, comentó. Saramago dijo que pudo acceder a los libros “recién a los 18 o 19 años”, en un mundo en el que “no había radio, ni televisión, ni internet, ni play station”.“Y digo que gracias a Dios que no había nada, porque eso me obligaba a inventarme las historias y los juguetes”, confesó. El escritor, de 82 años, advirtió asimismo que en Argentina “no se habla una sola lengua”, y en ese punto pidió que se respeten los idiomas de las comunidades indígenas. “La idea que les dejo, que quizás sea tonta, es que se impulse un plan para que los argentinos, además del castellano, puedan hablar otro idioma de los que utilizan algunas comunidades ancestrales que estaban aquí antes de que llegaran los conquistadores”, destacó. También abogó por “respetar las palabras” y dijo que los ciudadanos son los encargados de darles su contenido: “Hay que tener cuidado con las palabras. Hay que decirlas y pensarlas de forma consciente. Si no las respetamos, no nos respetaremos a nosotros mismos”.
Diario Uno, 20/11/2004
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