06-05-2008
Champagne rosado en el Día de Paraguay
El Día de Paraguay se celebró el domingo en la XXXIV Feria Internacional del Libro de Buenos Aires con la participación de mucho público.También Jacobo Rauskin leyó sus poemas y se presentó el libro sobre Agustín Barrios,
El Día de Paraguay se conmemoró con la presencia de autoridades nacionales, invitados especiales y numeroso público. Se brindó con champagne rosado, vino blanco, gaseosa y comidas típicas.
El domingo, la participación paraguaya en la feria librera bonaerense comenzó con el actor Marco Flecha, quien fue uno de los destacados participantes del XIII Encuentro Internacional de Narración Oral "Cuenteros y cuentacuentos", que se realizó en la mayor sala del campo ferial.
En la página oficial www.el-libro.org.ar se puede encontrar la información sobre la presencia nacional y en el diario que edita la feria así como los informes de prensa, se destacaba que el domingo fue el Día de Paraguay y de la provincia del Chaco. No obstante, los medios importantes de prensa argentinos, como Clarín, La Nación, canales de televisión o radios brillaban por su ausencia pues los responsables tanto locales como los que vinieron en abundancia desde nuestro país, cumplen más bien una función decorativa.
Por supuesto que cuando la locutora argentina anuncia el orgullo que significa para la feria la celebración del Día de Paraguay, todo es mesura. Pero apenas toma posesión del micrófono el agregado cultural Gilberto Ramírez Santacruz, comienza la larga lista de saludos a la embajadora Miriam Segovia (que esta vez sí llegó en horario), el ministro Bruno Barrios y familia, el director cultural de la Cancillería Esteban Bedoya, su asistente Manuel Tornato, los directivos del Fondo Nacional de Cultura y las Artes Judith María Vera, Katty Ortega, Elizabeth Vinader, la directora de El Cabildo Margarita Morselli, los auspiciantes las entidades binacionales Yacyretá e Itaipú, más un largo etcétera.
La sala Julio Cortázar, en el pabellón Ocre, para 300 personas, estaba casi llena y le correspondió luego a Moncho Azuaga presentar al autor del libro poético "Espantadiablos", Jacobo Rauskin. Las glosas de Azuaga fueron tan rebuscadas, que uno se queda pensando qué quiso decir, pudiendo sencillamente indicar que es Premio Nacional de Literatura 2007 y algunos datos que figuran en la solapa del libro, que llegó calentito un par de días antes.
Rauskin, más mesurado, cauto y con palabras precisas, se limitó a leer sus escritos comenzando por el poema que da título a la obra, continuando con "Venenos y antídotos", "En la terminal" y "Hojas del Jejuí" que el autor definió como un poema relativamente largo aunque lo escribió hace poco tiempo. Sin embargo, refiere a experiencias de largos años. Luego, "Coro de Partikinos", "Al que pone una piedra", "El torbellino", "Sublime simbiosis erótica", "Afinidad", "Preludio", para concluir con "Ella".
Santacruz dio luego participación a Bedoya, quien se limitó a presentar a la artista plástica y autora del libro de Mangoré, Morselli. Esta a su vez habló de los nuevos aires que vive el Paraguay, agradeció a una lista de entidades y personas que hicieron posible la edición de la obra "El inalcanzable", para dar la palabra a su coautor Carlos Salcedo, quien trazó un paralelismo entre la historia personal de su familia con el proceso de investigación sobre Barrios, con abundancia de datos, concluyendo su exposición con la necesidad de que se realice una gran película tipo Hollywood en honor al músico misionero.
Ya cuando eran las 22:00 y la feria estaba clausurada al público, Tania Ramos interpretó dos "Gavotas", "Madrigal", "El gran trémolo" y "London Karape" de Barrios. Con el aplauso final, Santacruz pidió a la gente que ya se levantaba para salir, escuchar a la embajadora Segovia, quien agradeció a los maravillosos artistas que vinieron, para dar vía libre al brindis con champagne rosado, vino blanco, gaseosas y comidas típicas paraguayas.
La tertulia se prolongó hasta que los guardias casi empezaron a apagar las luces y poner candados a las puertas. Una linda fiesta para gastar, al menos en parte, los millones de pesos que recaudan en el consulado, donde las escarapelas nacionales y los símbolos patrios estuvieron imaginariamente presentes pues existen otras prioridades. Y así nos va.
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