Romance de la niña y el duende |
Romance de la niña y el duende
La niña volvía del parque de juegos chapoteando en los charcos de la siesta lluviosa cuando un duendecito, algo desgreñado y vestido con unos trapitos verdosos,le salio al cruce como para entregarse a la salpicadura y aliviar el calor que partía las piedras. Ella se inclinó levemente para regalarle una espontanea sonrisa y él, al cabo de una aparatosa reverencia, corto una violeta y se la ofreció con la gentileza que ostentan todos los duendes de la siesta. La niña la tomó absorta, admirando las perlas luminosas empenachadas en destellos muy blancos y muy azules. Largamente se miraron en estrecha comunión de sentimientos y pensamientos... El llamado de su madre hizo trisas el ensueño, pero un amor celestial había tomado la forma de un colibrí que revoloteaba cerca de los risos ensortijados y muy negros de la pequeña. Ese verano, un nido leve... apenas visible en la horqueta del rosal más viejo dio cobijo a dos pequeños pichones que la niña vigiló y vio crecer con el paso de los días... y en las noches, las frágiles criaturas fueron custodiadas por un pequeño ser desgreñado y vestido con trapitos verdosos, que no dormía y se alumbraba con dos luciérnagas.
Oscar Alberto Rey Cardamone Verano de 2010 Santa Fe Argentina
Subido por Oscar Alberto Rey Cardamone
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