VALIENTE MUJER |
Malo
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Su mente solo pensaba en como llegar a ese lugar que tenia allí anotado, en ese blanco papel que llevaba entre sus temblorosas manos, de pronto sonó el celular, era el que la llamaba sorprendido cuando le dijo, estoy a una cuadra de tu oficina, salio a la puerta para corroborar si era cierto tan bella sorpresa y si allí estaba esa mujer valiente que lo amaba mas allá de los prejuicios. Cuando lo vio, sus piernas empezaron a temblar, el la alzo en sus brazos, ella se colgaba de su cuello, cerro la puerta la deposito suavemente sobre el sofá. Sus manos empezaron a desprender los botones de la camisa, sus pechos querían salirse del sutien, se agitaban como olas embravecidas. Ella desprendió su cinto, su ropa cae lentamente al piso, dejando al descubierto su intimidad. El se trepa a su cuerpo, besa su cuello, mordisquea dulcemente sus orejas, le desprende el sutien, los pechos se deslizan como cascadas entre sus manos, que los aprisionan suavemente, su lengua dibuja círculos alrededor de los pezones, ríos de sangre bullen en sus venas. El vientre se agita, acaricia su intimidad, la saliva caliente deja huellas de fuego en su cuerpo. Explora cada rinconcito de esa amazona caudalosa, navega por su costa en círculo, hasta llegar al punto justo, en ese remanso en donde su lengua danza frenéticamente. Lo recibe en su interior, sus costas se ensanchan para que baje ese caudal de aguas cristalinas, salobre que recibe su boca para saciar la sed del deseo y la pasión. Sus besos queman su piel, la ponen tersa, húmeda, con olor a almizcle, juegan ese juego del placer al máximo. Como una loba en celos atrae su cuerpo, se monta en el potro del deseo, juntos galopan hasta quedar exhaustos, el le dice cosas al oído, sus gemidos lo enloquecen, siente que su cuerpo da y recibe los placeres que al unísono se mezclan, en un estertor como si fueran los últimos aleteos de una gaviota al posarse en la playa.
Subido por Maria Isabel Bugnon
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