El Hombre que sabía |
Bueno
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Había un hombre que sabía.
Sabía hasta tal punto que todos los otros hombres se reunían alrededor de él para admirarlo.
Era un hombre ordinario a la vista, pero este hombre sabía.
No sabía bien qué, o cómo, pero sabía y eso era sabido por la gente.
Todos los días llegaban nuevos viajantes de lugares remotos para hablar con el hombre que sabía.
Llegaban, entraban a su tienda, el hombre susurraba unas palabras en su oído, y salían.
No hablaban con nadie al salir de la tienda del hombre. Solo tomaban sus cosas y partían.
Así el hombre que sabía recibía visitas durante todo el día.
A nadie se le negaba una entrevista.
Porque el hombre sabía.
Y los años pasaron.
El hombre que sabía fue envejeciendo.
Y los viajantes seguían llegando, aún de todos lados, aún para saber, aún para hablar con el hombre, con el hombre que, según decían, sabía.
Y una noche el hombre que sabía miró al cielo.
Esa noche el hombre que sabía se fue a dormir.
La mañana siguiente el hombre no despertó y todos los que habían escuchado sus palabras en aquella tienda, lo supieron.
Subido por Tomás
| Comentarios - Escribí tu comentario |
30/04/08 | 16:43: anamaria dice:
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El párrafo describe al saber mitificándolo en forma humana.
Se crea un personaje real,insertándolo en la geometría terrenal.
Los espacios infinitos del no despertar lo envuelve al lector en la dicotomía planteada.Excelente texto para meditar.
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19/04/08 | 00:40: Graciela (JAQUE MATE EN LA COMARCA) dice:
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Tomás, hola!
Muy pero muy bueno tu texto.
Una suerte de "fábula" nada ecléctica; un ligero crescendo que atrapa; un final acertado y poético.
¿Cuál est tu blog?
Visitáme al mío! JAQUE MATE EN LA COMARCA.
Te espero y te felicito nuevamente. Quiero leer más de lo tuyo y espero que veas mi material también.
Hasta pronto! Graciela
Buen
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