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ENSAYO SOBRE TALLERES LITERARIOS EN ARGENTINA |
SOBRE EL POR QUE DE LOS TALLERES LITERARIOS EN ARGENTINA
Existen explicaciones, muchas y variadas, sobre las causas del “Boom” de los talleres literarios. Su origen es coincidente con los años sesenta, como antecedente primario, en la que un grupo de personas todas ellas amantes de la literatura, se reunía en bares, confiterías y cafés para la lectura, comentarios y debates encendidos muchas veces, no académicos en la mayoría de ellos, sobre los distintos géneros literarios y sus autores.
Que éstos surgieran con gran fuerza, primero en Norteamérica y después en la Argentina, fue razón suficiente para que fueran adoptados como un fenómeno imitativo y “snobs”sobre todo por el habitante del centro porteño.
Expresa Silvina Riera: “La más europea de las ciudades latinoamericanas es “La capital de los talleres literarios”, más allá de esta expresión veladamente “Eurocéntrica” deberíamos decir también una de las mas fragmentadas socialmente con un evidente malestar en la cultura que se manifiesta con formas de expresión literarias alternativas, en particular con el crecimiento del número de talleres literarios. Todos tienen algo que decir y lo dicen.
No coincido en que el motivo sea la aspiración burguesa, genuina desde luego, de aprender a ser escritor profesional y publicar sino una desesperada necesidad del ser de emerger en la conciencia y hacer propiedad común del lenguaje unificador del sujeto social , agredido por la hiperfragmentacion de las clases sociales y la faltan de una identidad social.
Coincido en parte con la expresión de Heker “La escritura es democrática y la literatura no”, yo agregaría que la escritura emergente de los talleres es democrática por la estructura horizontal y no autoritaria de los mismos.
Es interesante una expresión de saccomanno “A mí lo que me importa es que cada uno encuentre su propia voz”, delinea su espíritu antiverticalista lo que favorece al orientar la creación literaria y como consecuencia el surgimiento del ser a través del lenguaje.
Me gustaría concluir con una cita realizada por Steimberg que reivindica la práctica de la reescritura como el mejor ejercicio de taller literario.” Borges pensaba que lo único que podemos hacer es reescribir. El decía algo parecido al Eclesiastés:”Todo está ya escrito, todo sucedió ya”. De acuerdo a esto con las palabras articuladas según un orden sintáctico y su correspondiente semántica se reconstruye el sujeto.
Subido por roberto
| Comentarios - Escribí tu comentario |
30/12/07 | 18:47: monica aramendi dice:
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Coincido con lo dicho. Sobre todas las cosas, lo más importante es "encontrar la propia voz". Pero muchas veces, esa voz se desdibuja cuando la ética no se compadece con la estética del lenguaje. Los talleres permiten la reescritura y desde allí se gesta también el respeto al lector; se recrea la forma que expresa esa voz. Los talleres son emergentes de nuestra comunidad literaria. Según sea el nivel deseado en esas "comunidades literarias", la resignificación de la realidad, a través de la palabra escrita, tendrá el peso necesario para valer socialmente o se quedará en el cajón de los sueños como "lo pensado". Toda palabra tiene el peso de su significado y su significante; aprender a transmitir es otra función de la reescritura que debería apoderarse de los talleres.
gracias por este espacio
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