Con el Corazón Vacío |
Con el corazón vacío
Es como decir casi sin alma, como pasar por la vida sin verla ni sentirla, es decir, entonces sin vivirla. Así es Rogelio Tapia de profesión policía alias "la hiena", hombre rudo, hosco casi intratable consecuencia seguro de una niñez muy sufrida, hijo de un padre alcohólico, tercero entre seis hermanos que muchas veces vieron azorados como ese hombre fornido , su padre golpeaba sin piedad a su madre, una pobre mujer sometida a los inhumanos atropellos de éste bestial jornalero.
Su niñez, triste y desolada transcurrió en este ambiente duro, casi sin juegos ni sueños, sus hermanos muchas veces eran vistos como enemigos, pues allí la pasaba mejor el más hábil el más rápido, el más mentiroso y sin dudas era privilegiado el que era capaz de alzar su dedo acusador señalando a otro hermano como el responsable de una simple travesura de niño que siempre terminaba en una brutal paliza, cachetadas, puños cintos y ramas de sauce, frecuentemente eran los instrumentos usados para "ajusticiar" a los culpables de turno.
Rogelio tenía una hermana que además de ser golpeada por su padre, fue también varias veces violada. Un día sin que nadie lo esperara amaneció colgada de una viga de la parra del fondo de la casa, allí estaba su cuerpo inerme colgando del cinturón que tantas veces la marco. Inés solo tenía 17 años y estaba embarazada de su padre de casi tres meses. Este dantesco espectáculo conmovió a todos pero nadie dijo nada, todos guardaron silencio ante la despiadada mirada de ese hombre descomunal que todo lo manejaba a golpes. Juan que así se llamaba, la miro unos segundos y luego entrando a la cocina saco un cuchillo de carneo y de un solo y certero golpe corto el cinto haciendo caer el cuerpo al piso, luego se retiro sin decir palabra, fue entonces que su madre se acerco al cuerpo de Inés y acariciándole su bello y joven rostro le preguntaba como una loca ¿porque lo hiciste nena? ¿Por qué?, los demás estaban como clavados al suelo solo atinaban a lloran en silencio tal brutal escena. Rogelio fue el único que se animo a levantarla para llevarla a la cama sin pronunciar palabras, sin emitir gestos ni sonidos. Era como si él también hubiera muerto en ese mismo instante, el resto de los hermanos sollozaban sin consuelo, Julián, el mayor de todos con sus 20 años formados solo en el duro trabajo de la tierra, mascullo algunas maldiciones insultos he incoherencias sobre su padre, y allí como un rayo casi sin que nadie lo notara tomo el mismo cuchillo usado por su padre y salió en su búsqueda, no tuvo que andar mucho él sabia que seguramente lo encontraría en el bar de la esquina, y efectivamente allí estaba Juan Anastasio Tapia apurando un vino en una mesa de espalda a la entrada del bar, Julián se paro en la puerta, y con sus ojos encendidos de odio lo buscó, en una mano llevaba el cuchillo de carneo y la otra era un puño agarrotado, crispado lo que hacía mas notable la musculatura del joven, entonces cuando lo vio, camino decidido hasta él y por la espalda lo tomo de su frondosa cabellera tirando violentamente su cabeza hacía atrás a la vez que con una fuerza inusitada pasaba sin piedad el filo del cuchillo por su garganta degollándolo, y allí se quedo ya de frente para verlo morir mientras le decía sin para esto es por mi hermana hijo de puta, hijo de puta, algunos parroquianos quisieron arrimarse para ayudarlo pero él cuchillo en mano no los dejo y allí quedo hasta ver que la última gota de sangre se iba del cuerpo Juan que no dijo nada solo lo miraba hasta caer muerto sobre la mesa en un charco de sangre y vino tinto, fue entonces que Julián dejo caer el cuchillo de sus manos y como un autómata salió hacía su casa sin pronunciar palabras, su rostro de joven casi hombre lo decía todo su hermana había sido vengada. Juan Anastasio Tapia ya nunca más abusaría de ellos ni de nadie más. Julián mientras caminaba hacía su casa, sentía una mezcla de sentimientos asco, miedo, tristeza culpa una extraña sensación de alivio y libertad.
Ya en su casa, secamente le contó a Eugenia, su madre lo acontecido en el bar, la mujer lo miro y en un ataque de histeria comenzó a golpearlo en su pecho llorando y gritando hasta caer desmayada al piso, los otros hermanos la llevaron a la pieza mientras Julián sin pronunciar palabras salió rumbo a la comisaria que estaba solo a tres cuadras donde se entrego y relato lo sucedido quedando así detenido.
Ricardo Reyes
San Juan-Argentina
2008
Subido por Antonio
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