UNA NOCHE DE VERANO Y MAR |
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UNA NOCHE DE VERANO Y MAR
El sangriento atardecer teñía el agua del horizonte de rojo bermellón. Un leve viento arrastraba bocanadas de espuma hacía la playa, bañando gran extensión de arena, para luego retirarse silenciosa dejando un rastro de pequeños caracolitos y conchillas rotas. El hombre, moreno de sol y cuerpo musculosos estiró sus brazos tomándose la nuca con los dedos cruzados, hizo una flexión de torso hacía un costado, luego hacía el otro, escanció la mirada gris en el círculo perfectamente rojo que iba desapareciendo en la infinitud del mar y se recostó en la reposera de cara al agua.
Estaba en un estado de complacencia en la cual la mente y el cuerpo alcanzan un bienestar parejo que se logra sólo cuando hay una armonía interna, relajados todos los músculos sentía que la piel dorada se suavizaba, el torrente sanguíneo corría en perfecto estado y la mente descansaba y vagaba por praderas suaves y placenteras. Los ojos entrecerrados, ocultaban el acero de la mirada, la boca emitía una respiración pausada, todo su ser iba adentrándose en las nieblas del sueño.
Del torrente de espuma blanca que arrojó el mar en una nueva embestida, surgió una figura vestida en traje de neopreno negro que se adhería brillante de agua al cuerpo fabulosos de la mujer, con un elegante movimiento sacó la gorra que aprisionaba su cabeza dejando que una cascada de ondulado cabello rojo se desparramara cómo rubíes sobre los hombros.
El hombre, de pronto abrió los ojos para admirar a la mujer. Una luz violeta con hilachas rojas iluminaba a esa diosa cual Afrodita que surgió del mar. Ella, con movimientos ondulantes comenzó a sacarse el traje, quedando completamente desnuda con el cálido atardecer.
El estado de nirvana que poseía al hombre lo abandonó sin previo aviso, y una turbulencia sin precedentes bulló en su interior. El rubor intenso se adueñó de su rostro, las aletas de la nariz se agrandaron debido a su respiración agitada, todo su cuerpo se evidenció en estado de alerta máxima y un deseo incontenible de poseer a esa mujer lo sorprendió por la urgencia que sentía.
La mujer, esplendorosa en su pelirroja belleza, también recorrió la esbeltez masculina con los ojos ardientes, invadió con esa mirada todos los atributos del hombre, a tal punto que él sintió que su sexo clamaba alivio. Ella se acercó, levantando pequeñas lluvias de arena con los pies y sin decir palabra apoyó sus pechos abundantes sobre el pecho del hombre y dejó que su pelvis recibiera el contacto que su sexo reclamaba en gritos silenciosos.
Solo la arena, el cielo y el mar fueron testigos del desenfreno sexual de la pareja, del deseo irracional que los poseyó, prisioneros del ardor que los dominaba y envilecía. Ella una y otra vez rogaba que la poseyera, infinitamente deseable, lo alejaba y caprichosa lo atraía hacía su pecho obligando al hombre a que colme de caricias y besos húmedos en sitios secretos, para luego, malhumorada, levantarse y correr entre las olitas que lamían la arena, esperando que él la siguiera, dejando que la alcanzara para luego volver a alejarlo, en un juego perverso que llegó a enloquecer al hombre, transportándolo en una vorágine de deseo insatisfecho que no lograba calmar.
La noche más apasionante y la más torturante fue la que vivió el hombre junto a esa diosa moderna de la lujuria, una Afrodita surgida de la espuma, a la que no lograba contentar. Así lo vio la madrugada, exhausto y con la mente confusa, los labios inflamados de besos y succiones, seco de todos sus jugos, agotada la simiente que derramó una y otra vez en el interior de la bella e insaciable mujer. La luz difusa del amanecer lo encontró tirado en la playa, desnudo. De la mujer no había rastros.
Un viejo pescador y su perro caminaban chapoteando en los charcos que dejaba la marea.
Un sueño, había sido un sueño. Buscó su pantalón de baño y no lo encontró. El sol del amanecer irrumpía provocando una ligera tibieza sobre sus hombros. El hombre sacudió la cabeza para aclarar las ideas. ¡Que sueño! Parecía muy real.
Observó su cuerpo desnudo y unos finos arañazos que le surcaban el abdomen, seguramente se raspó con la arena y las conchillas, pensó que pronto la playa se llenaría de gente y no tenía nada con que cubrirse. Caminó por el borde del agua y no encontró ni la reposera ni su traje de baño, caminó hacía el otro extremo de la playa, y entre unas dunas de arena divisó algo negro que asomaba entre unas matas de pasto. Un traje de neopreno, y más allá una familia feliz iniciaba un picnic. Dos niñas gritaban a la madre para que las llevara a jugar con las olas. El padre clavaba la sombrilla multicolor en la arena.
El hombre quedó pensativo mirando la imagen familiar, cuando de pronto la mujer volteó su rostro, se sacó el sombrero de paja y una llameante cabellera rojiza se derramó al viento.
Los ojos verdes cautivantes hablaron su mudo lenguaje erótico. Una lengua rosada y sensual asomó de su boca y lasciva recorrió los labios lamiéndolos en una clara invitación hacía el hombre azorado que la miraba entre las dunas…
CAVALLERO Susana
Subido por Susana Cavallero
| Comentarios - Escribí tu comentario |
10/04/09 | 11:32: martin dice:
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haaaaaa,,,
ahora veo susanita que no te llevas bien con nadie
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10/04/09 | 11:24: rodrigo dice:
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la gente rara es la que escribe y sube a foros para que nadie pueda opinar sobre su texto. O la que en todo momento critica y niega las opiniones de los demas.
Y no tenes idea de lo que es agredir....... los textos son para destripar..
Nadie escribio nunca un libro. Solo se escriben borradores. Un gran escritor es el que escribe el borrador mas hermoso. (A Castillo)
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07/04/09 | 18:41: Susana Cavallero dice:
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!Pero será posible!!!Tanta agresión. que te pasa, tenés un problema o qué??? La verdad, que te tengo que contestar. Hay gente rara, no leas y listo. si nadie te pide opinión. Saluditos...
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07/04/09 | 13:25: rodrigo dice:
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SEGUN TU PENSAR ENTONCES SI YO QUIERO ESCRIBIR REVUNDANCIA EN VEZ DE REDUNDANCIA.. TAMBIEN ESTA BIEN.
O SI QUIERO ESCRIBIR: SANFRIENTO?
PERO NO ME EQUIVOQUE.
ADEMAS QUE TENGA UN PRINCIPIO UN DESARROLLO Y UN FINAL NO QUIERE DECIR NADA , ACASO UNA POESIA NO LO TIENE, O UNA NOVELA O UN ENSAYO O UNA MIERDA ?
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05/04/09 | 15:15: Susana Cavallero dice:
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Rodrigo: Te puede gustar o no, pero es un cuento, y si yo quiero contar que el sanfriento atardecer teñía el agua, no sé cual es el impedimento. tiene un principio, un desarrollo y un fin. !AHHH!! y revundancia NO, redundancia habrás querido escribir...
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05/04/09 | 10:00: rodrigo dice:
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sensaciones relatadas, no es un relato o un cuento... Los mejores cuentos son esas historias que te cuentan valga la revundancia un abuelo o un amigo en un bar o una puta en una esquina y ninguno empieza diciendo ¨¨ el sangriento atardecer teñia el agua... ¨¨
Me entendes, eso es poesia.
De todas formas es una opinion.
saludos
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04/04/09 | 13:05: Susana Cavallero dice:
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No es poetico. Es narrativa y de pomposo nada. son sensaciones relatadas de un estado de calentura. nada más.
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04/04/09 | 11:00: rodrigo dice:
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Como descripcion poetica, no esta mal. Pero como relato resulta pomposo, sin dinamica en la estructura argumental y previsible.
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