"Otra Oportunidad" |
Malo
- 1 voto
aía la tarde. Entre la penumbra ya existente detrás de las tumbas, la tiniebla, densa y húmeda, comenzaba a cubrirlo todo. Desde el bosque más cercano podía oírse el viento, que como un triste lamento, parecía surgir desde lo más profundo, podría decirse, desde el mismísimo infierno.
El hombre, solitario y cabizbajo, con paso lento atravesaba el cementerio. Su rostro desencajado, no mostraba francamente lo que su alma sentía. Desde hacía seis meses estaba esperando ese momento. Desde que supo que no todo estaba perdido, a pesar de la muerte de su esposa, volvía a tener, sin embargo, nuevas esperanzas. Recorriendo cada posibilidad había encontrado en aquella antigua tienda una oportunidad. El libro que allí le ofrecieran poseía secretos milenarios para volver nuevamente a la vida a su amada. Y aunque pagó por él toda su fortuna, no le importaba. El tenerla nuevamente lo valía. Pues, sin ella la vida había dejado de tener sentido. Ahora su corazón latía fuertemente dentro del pecho, pero aún así, conservaba su cordura. Sabía que debía llevar a cabo aquello calmadamente para no cometer errores. Una sola falla, y ya no tendría otra oportunidad.
Llegó al lugar. Se paró frente a la tumba y sonrió tiernamente...
-Aquí estoy, – dijo en un susurro – he venido a buscarte.
Comenzó a cavar lentamente. Luego de varios minutos la pala choca contra el ataúd. Sigue cavando suavemente hasta descubrirlo por completo. Con inmenso esfuerzo, logra levantar el cajón. Lo sube hasta dejarlo apoyado sobre el césped. Lo limpia, lo acaricia...
Antes de abrirlo, toma el libro y prepara todo para la ceremonia. En pocos minutos más, ella estará nuevamente junto a él. Después del accidente del tren en el que ella viajaba para ver a su madre, le entregaron el féretro tapado. No pudo ver su rostro por última vez, y esa angustia lo ahogaba. Pero, ahora había dejado de importarle. Unos minutos más, y estarían juntos otra vez.
Por fin termino de prepararlo todo. Tomó la barreta y abrió el cajón...
Un grito desgarrador resonó en el cementerio al ver dentro de una bolsa, los trozos de carne desgarrada y aquellos huesos rotos.
Era imposible pensar que alguna vez, estos formaron el bello cuerpo de su amada esposa...
Alibel Lambert
Subido por Alibel Lambert
| Comentarios - Escribí tu comentario |
|