MUCHAS VECES EL HOMBRE TIENDE A IMITAR A DIOS, POR ELLO CREE QUE PUEDE QUITAR LA VIDA.
Palabras de un condenado a muerte
Pido perdón.
En primer lugar a mis padres, que fueron los que me dieron la vida y después a la sociedad toda.
A mis padres, porque les falle. Por que no pude ser, como ellos lo hubieran querido. Pero toda la culpa es solo mía y de nadie mas. Que el dedo acusador no caiga sobre ellos, por que no estuvieron al tanto de nada. Que no digan que sus genes pudieron haber constituido este fenómeno, que rechaza todo el mundo. Yo los libero de toda maldad, por que supe, que lucharon por años, para que mi madre pudiera quedar embarazada. Fueron de tratamiento en tratamiento, después de saber que ambos, no podían procrear. Se aferraron a la ciencia que les había dado una esperanza cuando empezaron a dudar de Dios. Hoy les digo que el Señor existe, y que gracias a su amor, hoy puedo estar aquí, minutos antes de la ejecución. Se que fueron felices cuando se enteraron de mi existencia. Mi madre me veía con trenzas, y vestidos de colores. Veía, mis días en la escuela, con mi guardapolvo blanco y mis zapatillas deportivas, con mis clases de danza, hasta que le dijeron que seria todo un hombre. Se alegro igual, porque deseaba un hijo, mas allá del sexo. Pensó en la alegría de mi padre y de saber que continuaría con su apellido, por muchos años mas.
El, saltaba de alegría cuando supo la noticia. Me hablaba siempre. Según él, podía llegar a ser muy buen jugador de fútbol, porque decía que pateaba fuerte. Siempre se imagino que vestiría los colores del equipo de sus amores. Se imagino que todo un estadio gritaría mi nombre y los papelitos de la tribuna, darían la festividad de mi imagen, con la copa del triunfo en alto. Se que siempre lo soñó. Porque en las noches venia al cuarto y me hablaba. Me contaba historias, me hablaba de mis abuelos, de una vida nueva para todos. Se quedaba horas, pensando que yo no lo oía, pero yo escuchaba cada una de sus palabras. Hoy lamento haberle defraudado.
A la sociedad le digo, que soy yo, el único que lamenta no poder ser, como ellos pretendían que fuera. Pero también aprendí que cada uno es como es, y si yo fui lo que fui es por culpa mía. Se que se armaron debates, con respecto a mi. Hablaron psicólogos, psiquiatras, periodistas, gente del medio. Algunos trataron de defenderme, diciendo que castigarme con la muerte, no era de gente civilizada. Otros en cambio decían, que era la única forma, de crear una sociedad mejor. Yo sin embargo no los acuso de asesinos, ni de ningún otro calificativo, se que Dios, es el único que vera, como se actuó en el día de la fecha. Muchos hablan de amor y no se de cuantas cosas mas. Hablan de ciertos valores, y sin embargo dicen que vivir como un parásito el resto de mi vida, esta mal. Seria mejor, cortar mi vida de una buena vez, ya que esto, esta bien visto por la ley actual. A ellos les pido perdón de nuevo.
Al verdugo le digo que no le tiemble el pulso. Que haga bien su trabajo. Yo lo estaré escuchando, aunque mis ojos no puedan verlo. Se que a hecho esto, muchas veces y por ello fue elegido. Es considerado un maestro en su tarea. No le guardo rencor.
Espero que dios me de otra oportunidad, y así poder demostrarles, que a pesar de todo, tengo mucho amor para dar todavía. Y decirles que la ciencia, a veces puede fallar, sin embargo Dios, nunca.
Por ultimo, quiero poder entenderlos. Soy alguien, que recién comprende, que la palabra rara que había escuchado hace una semana, era mala. Mis padres, fueron convencidos que yo tenia un síndrome extraño. Y que deberían de entender que ABORTAR era mejor para todos. Lo ultimo que lamento es no poder conocer el sol, ya que mi madre siempre me hablo de él, de cómo se ve en las mañanas y de lo hermoso que es verlo, cuando comienza a ocultarse en el atardecer. A mi verdugo le digo que comience, que ya hice mi descarga. Lastima que tan solo pude vivir cuatro meses en el vientre de mi madre. Adiós madre, adiós padre, adiós “doctor”.
Autor: Ruben Herrera