EL CENSO DEL DOLOR, ALIMENTÓ LA ESPERANZA - Por Javier Peñoñori |
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Aquella mañana del censo, el dolor llamó a mi puerta y entró sin pedir permisos.
Sorprendiéndome, me invadió y me asaltó sin miedos. Quedé sorprendido de mi propia tristeza, congoja y con un nudo en la garganta. Repentinamente se había convertido en un día de mierda, hasta que la terapia, esa que nunca falla, con instinto desarrollado por los años de militancia, arrancó conmigo, cargó sobre sus hombros ese dolor, mi dolor y me llevó conmigo hasta la plaza del pueblo para socializar todos los dolores todos.
Un baño de inmersión, de multitudes de todas las generaciones, esencialmente jóvenes que espontáneamente masivamente colmaban Plaza de Mayo, diagonales y avenidas; sentía que esta observación empezó a ayudarme a calmar mi dolor, lo iba transformando con el transcurrir de las horas.
Ayer jueves, durante todo el día, seguía desfilando el pueblo que entraba a la Casa Rosada, en forma incesante. Era un verdadero manantial que limpiaba y paulatinamente enriquecía las posibilidades de una mayor reflexión.
Manantial de nuevas conciencias que florecen por millones, se multiplican y se abren en esta histórica primavera.
Se ha revelado que desde el 2003 a la fecha, si hay un elemento, diría el más valioso, es ver que se reverdeció la fundada esperanza en millones de ciudadanos que vuelven creer en que la política; estamos hablando de una política como herramienta transformadora en manos sobre todas las cosas, de millones de nuevos jóvenes, eslaboneándonos con diversas generaciones de décadas anteriores. Permitirnos que podamos sentir que es real la oportunidad de que esta sociedad pueda llegar a ser más justa, más democrática y más equitativa.
Se palpa que ha crecido y germinado la semilla fundamental del entusiasmo; por qué no, pasión por la política transformadora de la vida de los humildes, de los mayoritarios y ofendidos de esta patria.
La movilización popular ha legalizado de hecho y en la práctica, dando a luz la posibilidad de este después del dolor censado, para continuar y profundizar una política de Derechos Humanos, la consolidación de una Unidad de países de Sur América, y el avance en reconquistar la Soberanía política e independencia económica en la arena internacional, fijándole otras reglas al Fondo Monetario; seguir recuperando una mayor presencia del Estado en ir saldando la deuda interna; la movilización popular en medio del dolor censado, ha planteado la necesidad de seguir reconstruyendo trabajo, con salarios dignos, vida sindical, vida social y cultural; el dolor movilizado y movilizados por la bronca y el dolor, ha planteado seguir reconstruyendo todos estos valores que estaban destruidos por la política neoliberal que impusieron durante y después de la dictadura, en el país la "oposición de los Grupos Monopólico-Mediáticos" dueños de la palabra, los mismos que hoy desean hacernos retroceder, tratando de imponernos nuevamente esas prácticas y recetas ya vividas y sufridas.
ESTE MODELO PARA SOSTENERSE, DEBEMOS HACER QUE AVANCE Y SE PROFUNDICE EN SU CARÁCTER NACIONAL , POPULAR Y SURAMERICANO reivindicando las banderas de la redistribución de la riqueza, la equidad, siendo indispensable para lograrlo, ser artífices y partícipes como ciudadanos con derechos, en esta Patria Grande de Nuestro Continente.
Esta es sin duda la reflexión que brota desde el dolor más profundo, dolor que Néstor Kirchner nos ha provocado al habernos dejado físicamente.
Javier Peñoñori
Guitarrista, compositor y escritor
www.javierpenonori.com.ar
Viernes 29 de octubre de 2010
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