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la poesia tambien se trabaja |
una prosa"en rodajas"por el simple recurso de acomodar un parrafo debajo del otro a modo de "verso"no significa que se está ante la construcción de un poema.Para construir un buen producto,deberemos transpirar la palabara.Un pintor se aleja,mira el cuadro,observa contrastes,etc,un escultor bruñe, pule,quiebra el material.¡asi tambien trabajemos la palabra!cualquier aborto del sentimiento no es poesía. lo que se escriba podrá nacer de la emoción pero debe pasar por la cabeza¿porque estará la pobre tan bastardeada?
por amor a ella,por respeto a ella fundo en este acto "La Cofradia en defensa de la poesía"
Subido por diana rosa
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Mi Primera Novela: "Ciudad Vertical: La Liga Del Asfalto" |
Saludos
Ante todo quiero presentarme, mi nombre es Nelson Romero y estoy orgulloso de poder dar a conocer mi primer libro,"Ciudad Vertical: La Liga Del Asfalto",a todas aquellas personas que leyendo o escribiendo historias rinden tributo al gran poder que tiene la imaginación.
Sin más que decir, me despido cordialmente
Nelson Romero
http://neromerob.hi5.com
http://www.librosenred.com/libros/ciudadverticallaligadelasfalto.html
Subido por Nelson Romero
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EL VAIVÉN DE UNA OLA (novela) |
Muy bueno
- 1 voto
[b]SINOPSIS DE LA NOVELA:[/b]
[i]Úrsula es una mujer fracasada que observa con desprecio el naufragio de su propia vida. Su mente atormentada por el fantasma de su difunta madre, la empuja a una relación turbulenta, basada en el sexo y en la más absoluta dependencia, con una chica joven manipuladora y perversa. A lo largo de la novela, se van desgranando diferentes personajes que esconden facetas diversas y en ocasiones oscuras. Con El vaivén de una ola, el lector se hallará atrapado la mayoría del tiempo por los acontecimientos que envuelven la acción, dando diversos giros que mantienen la tensión a cada instante[/i]
Se puede conseguir la novela EL VAIVÉN DE UNA OLA, de Lorea Otsoa Honorato, que ya ha enganchado a multitud de lectores, en la editorial lulu.com
Se puede acceder a ella fácilmente entrando en lulu.com y escribiendo en el buscador que la página tiene en la parte superior, el nombre de la autora, o el título de la novela.
Subido por aivique
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No al cierre de talleres en los Centros Culturales |
Sres. ¿Gobernantes?... de la Ciudad de Buenos Aires
Me dirijo a Uds. con el propósito de expresar mi total disconformidad con la medida que posibilitó el cierre de varios de los talleres que se dictan en los distintos Centros Culturales de la ciudad.. Dicha medida, además de ser condenatoria para muchos de la enorme cantidad de ciudadanos que participan de dichos talleres, y de conformar un expreso retardo en nuestra cultura, presupone la anulación de contratos a los docentes involucrados en dichos talleres.
Señores... en la cultura se suma... NO SE RESTA.
Sí, sería bueno atacar a la “cultura de la corrupción”, pero no creo que en dicha cultura se hallen involucrados ni los docentes, ni quienes utilizamos el legítimo derecho de aprender que nos brinda ¿nuestra Constitución?...
Cuando hay que prescindir de algo, NO ES JUSTO que siempre seamos los mismos los perjudicados.. En todo caso, habría que ver cuántos son los puestos “ejecutivos” que sí, seguramente deberían ser eliminados.
Los trabajadores comunes... trabajan, los educadores... educan, y la gente que quiere aprender... aprende.
En los “negocitos” no estamos involucrados ninguno de nosotros... al menos en la escala a la que pertenecemos (educadores y educandos).
Si en la cultura hay corrupción, dicha corrupción es más política que cultural, aunque la “cultura de la corrupción” existe.
Por lo tanto pido, es más exijo, desde mi problemática de excluido, que se reabran todos los talleres que han sido cancelados y, de ser necesario, se habrán todos los que sean necesarios para una adecuada atención cultural del vecino de la ciudad ( “que es quien les regaló su voto”).
La superpoblación de vecinos en los escasos talleres que han quedado, representa un atraso... Y ESO NO ES PRO.
Saludo a Uds. con mucha bronca.
Subido por Juan Carlos Martínez
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EL PAYASO DE TRAPO |
"Desde la entreabierta puerta del baño podía verse el reloj que colgaba de la pared del pasillo, eran más o menos las siete y media, los minutos parecían transcurrir lentos, aletargados tal vez fruto de la agonía. La ventana de la sala de estar se golpeaba con fuerza contra el marco, empujada por el viento, debería haberla cerrado, pero ya era demasiado tarde, además su sonido se hacía cada vez más lejano, más sordo, más distorsionado, como si se fuese disolviendo poco a poco. El dolor ya casi había desaparecido por completo, a medida que la sangre brotaba de sus muñecas y se deslizaba a través de las palmas de sus manos hasta posarse en el frío suelo, iba entrando en una especie de sopor que la iba empujando lentamente a un sueño mucho más profundo, eterno. Recordaba vagamente el momento en el que se había cortado las venas, había sido después de una fuerte discusión con Héctor, él se había marchado jurando no volver nunca más; entonces ella había perdido los nervios, se había vuelto como loca, recordaba un fuerte dolor de cabeza, un súbito mareo, la cuchilla luchando por mantener el equilibrio entre sus temblorosos dedos, después ese escozor inicial de los cortes en sus muñecas, escupiéndole sangre a la cara, finalmente la paz, el sopor reponedor. Ya nada parecía importar, la sangre fluyendo de su cuerpo parecía llevarse todos los malos recuerdos que la habían atormentado durante los últimos meses, a lo largo de los cuales no había deseado otra cosa que dormir, descansar eternamente, y tras la discusión de aquella tarde había encontrado el momento justo y adecuado para hacerlo. Sin embargo no había sido aquella discusión la que la había llevado hasta ese punto, ni siquiera la ruptura con Héctor, sino el descubrimiento de algo peor, algo turbio, malo en esencia. Sentía que estaba a punto de perder el conocimiento, de desvanecerse por completo para sumergirse de lleno en aquel viaje sin retorno que había decidido iniciar, sabía que en pocos instantes toda su vida pasaría por delante de sus ojos, y eso era lo que más le aterraba, pues había pasajes en ella que eran demasiado oscuros, dolorosos, pasajes que ojalá no hubiera llegado a desvelar nunca jamás, que hubieran permanecido enterrados en el gran cementerio de su subconsciente. El reloj ya marcaba las ocho menos cuarto, y la ventana golpeaba con más fuerza y más intensidad el marco indicando que el viento soplaba con más ímpetu, quizás presagiaba su muerte, aquella muerte buscada que se demoraba ya demasiado en llevársela, o quizás era que la impaciencia por dejar de sufrir, convertía al tiempo en un lento y macabro enemigo que se reía de ella a través de las negras manecillas del reloj del pasillo. Giro la cabeza para no verlo más, no quería darle el lujo de poder observar su cara justo al morir, entonces sus ojos se clavaron en el lavabo, que estaba cubierto de sangre, pues era donde se había efectuado los cortes, también el espejo que había sobre él estaba salpicado de aquella misma sangre. La visión no era demasiado agradable, así que decidió entornar los párpados y dejarse ir lentamente. Sentía que pronto perdería el conocimiento, entonces todo iría bien."
(fragmento de la novela "EL PAYASO DE TRAPO")
Novela publicada íntegra en http://www.127.es/Lorea/index.php
donde se puede descargar gratuítamente registrándose en www.127.es, como en un foro.
Un saludo a todos.
Subido por aivique
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El escritor y la palabra |
Son tiempos en que la palabra se nos aparece, día a día, como una necesidad más imperiosa que nunca. La necesidad de comunicarnos. Esa comunicación se da en diferentes ámbitos y niveles, pero hay dos de ellos donde es, no solo imprescindible sino irremplazable: el contacto, comunicación directa, cotidiana por una parte y los medios de comunicación, escrita o hablada, por la otra.
Esa necesidad la hemos transformado en algo “chabacano”, o farandulesco, distorcionador del Signo lingüístico, que es el lenguaje que nos reúne y donde es imposible obviar significados y significantes.
Hemos transformado la palabra, en no importa cómo, en un no importa qué decimos, o hacia quién disparamos los dardos de la injuria y la burla. Tiempos en que la ética se nos ha escabullido de entre las manos, las piernas y el corazón, en los que pareciera que solo es útil reclamar, nunca acariciar o reconocer; tiempos de apuro e irreflexión, de correr tras la necesidad y la desazón tiempos de usar la lengua con un carácter extorsionador de lo publico. Así la palabra asoma como un cuchillo cotidiano.
Recuperar el espacio de expresión es recuperar el peso exacto (o lo más aproximado posible) de la palabra; palabra que se ha encadenado a nuestros pies en lugar de hacerlo a la razón o al sentimiento. Evitar el riesgo de ser prisioneros de la palabra arrebatada del sentido.
Celebro un espacio mas de lenguaje cierto y posible, de respeto a la cultura de la lengua y un profundo respeto al silencio, el que viene después de la lectura, el momento de pensar, reflexionar, elemento fundamental de cualquier transformación.
Especialmente en lo que nos atañe, que es la literatura, a nuestro quehacer como escritores, creo que debemos tomar cabal conciencia que cada PALABRA nos lleva a un repensar a un sentir.
Sería un enorme éxito, si de acá hoy nos llevamos una sola palabra o una sola idea que nos movilice...entonces habrá valido la pena este tiempo de palabras
El lenguaje es la única forma de recuperar la historia y hacerla presente en su diferencia.
Dice Saer:“EN LOS GRANDES ESCRITORES HAY UNA VISIÓN TOTAL DEL MUNDO, NO UNA EXPLICACIÓN, SINO UNA VISIÓN, CASI UN SENTIDO IRRACIONAL”
Ese peso fundante de la palabra escrita, nos abre la posibilidad y la necesidad de combinar la carga emotiva con la desnudez del lenguaje: combinar frío y calor, forma y fondo, esencia y expresión.
y justamente la literatura es manifestación de ello, es dialéctica entre esos contrarios.
En ella asoma y se subsume todo lo dicho y lo no-dicho.
La palabra que escribimos, como texto literario, conlleva el acto humano mismo, es fuente de creación, motor, expresión del texto y el texto mismo.
Pero el lenguaje es limitado y el escritor debe decir con y dentro de ese límite.
Allí es donde redunda la importancia de la búsqueda y de la utilización de la palabra justa.
Esa palabra que con un solo golpe, puede impregnar nuestra memoria o toda nuestra vida, donde reconocemos el cuerpo verbal de la palabra.
Y, hablando de cuerpo, también debemos recordar que es el cuerpo humano, que es el estómago, los huesos, la médula, quien toma noticia y vive lo que escribimos.
Esa esencia del signo, que es la palabra, nos permite transgredir, desafiar, subvertir las limitades del ser, crear un tiempo propio, moldear espacios deseados...permitirnos la eternidad en un instante.
Podemos con ella, hacer presente la ausencia, cuando nombramos lo que no está (madre, amigos, amante, patria, ayer, futuro...)
Al nombrar lo que fue, lo que no es, al nombrar la ausencia, eso ausente se vuelve presencia real. Valor superior de la palabra, del verbo ( “Y el Verbo se hizo carne...” dice la Biblia)
Cuando alguien, o algunos, asumen un rol dominante en la lectura de estas cuestiones corremos el riesgo que se “tiren” meras informaciones y/o se orienten pensamientos en determinado sentido ( tarea de parte de mucha de nuestra crítica), o que esa “lecturas” se queden en los ámbitos teóricos academicistas o como motivo de reflexión entre estudiosos de la cuestión, mas sin llegar a la sociedad toda que es (somos) la necesitada de una apuesta para cambiar el rumbo de la mera reproducción de saberes, para fomentar la apertura al saber del otro.
La palabra literaria se la tiene por aburrida, se la toma como algo de grupos reducidos, no convoca. Sin embargo es todo lo contrario, si entendemos que la palabra es lo que nos une, nos permite comunicarnos y sobre todo si no nos quitan a los escritores la posibilidad de ser también nosotros analíticos del sentido. Pero por sobre todas la cosas si nosotros asumimos con toda responsabilidad el valor fundante de la palabra, si reconocemos todo lo que con ella podemos construir.
Es tiempo de hacernos oír, de gritar que la palabra, en todos los sentidos, pero mucho más en el ámbito literario ya que trabajamos con ella y sobre ella. Es nuestro objeto y nuestra herramienta. Ambas cosas y en forma simultanea.
La palabra literaria tiene una vigencia atemporal, universal, toma al hombre como un todo y convierte las palabras singulares en la pluralidad de lo humano.
Llega hasta regiones desconocidas, muestra lo oculto, lo que pasa desapercibido, lo que va más allá de las apariencias, de lo real. Debajo de ello, “adentro” de cada palabra, aparece el subdrama, la tragedia o la comedia personal, pero en ella subyace la tragedia o la comedia universal.
El “yo” dice del que escribe, dice de lo universal que habita en cada hombre, aunque la voz se exprese en primera persona.
Allí cabe señalar la diferencia entre profundidad y complejidad. Lo importante, creo yo que no es la expresión compleja, la palabra difícil, sino la idea profunda del texto
Los grandes de la literatura universal, como dice Ivonne Bordelois, rescatan, “como un duelo, una enfermedad, un reencuentro, una revelación, un amor perdido o recuperado, se liberan se enriquecen a la luz de las palabras”, palabras que ellos recuerdan, palabras que son el “alto pórtico” del lenguaje y de las posibilidades expresiva de la pasión del pensamiento. Una puerta que se encuentra abierta y, ciertamente, no estamos los escritores. dispuestos a cerrar. Lenguaje resistente, reservorio del valor y del poder de la palabra.
La palabra dice del ayer, del hoy y del siempre, expresa en formas verbales una experiencia espiritual, humana.
Desde ese lugar, la creación surge como un nuevo ser del lenguaje. Emerge como algo totalmente diferente al objeto o a la palabra que lo nombra.
La búsqueda pasa por el destino de la palabra. La palabra se transforma en algo vital. No se limita a expresar ideas o contar cosas, sino que al crear sensaciones, crea mundos, crea un futuro, una novedad.
La palabra escrita o escuchada no se lee o se escucha solo con la razón sino con el cuerpo, se siente en el cuerpo, en las vísceras, produce sensaciones, vibraciones, aun sin entender una razón. luego se podrá discernir, pero ya estamos en una etapa de análisis crítico o lingüístico.
La palabra nos hace vibrar de gusto o de disgusto, de alegría o de pena, de placer o de repugnancia.
Es recurso para completar la nada, volviéndola existencia. Crea una dialéctica entre vida y muerte, entre perdida y búsqueda y encuentro. Voz, verbo que enciende el grito que dice de la pasión, la alegría, el destino, el silencio; es lucha cotidiana, anverso y reverso de la historia, angustia y felicidad escondida detrás del rostro (poema, cuento , novela), es permanencia escindida frente a la apariencia de lo “real”. La palabra nos permite recuperar los mitos y nombrar la ausencia, rescata del exilio el ser y el lenguaje, es, además, lo que no está escrito. Es lo que preside al acto humano.
Representación de lo vital a través de las palabras, una exégesis del paisaje lingüístico.
Luis María Sobrón, en un hermoso artículo sobre la poética, publicado en diario La Capital del domingo pasado, citó Saint John Perse en estos versos “”!Sintaxis del relámpago! Oh, puro lenguaje del exilio! Lejana está la otra ribera / en la que el mensaje se ilumina”.
Esa otra ribera, es la del lenguaje, la de la palabra, con la que podemos alcanzar la magia de la creación.
El escritor debe enamorarse de la palabra tanto como un Borges, quien signo su vida en amor a la palabra que nombra, quien no solo fue un hombre sino que se ha convertido en adjetivo y un sustantivo, quien creo su mundo de palabras y con ellas otros mundos y dijo de tantos y de otros no expresados. La definición más perfecta que he escuchado – leído - sentido, sobre el valor de la palabra, está en estos versos de un poema de J.L.B. y que dice: “Si como el griego afirma en el Cratilo/ El nombre es arquetipo de la cosa/ En las letras de rosa está la rosa/ Y todo el Nilo en la palabra Nilo”.
Es tarea de escritor amar al signo lingüístico, la palabra, buscar en el entramado de significados y significantes el modo exacto para expresar su mundo, buscar el modo exacto de construirlo.
Nadie puede escribir desde un lugar ajeno a si mismo, constituidos como sujetos que somos, desde allí actuamos en todos los órdenes, emanamos con la urgencia de un parto, con la hondura de un orgasmo. Nos mostramos en la palabra que escribimos y desde allí, cada palabra, se convierte en algo vital.
Pero el lenguaje es limitado y por ello nunca podremos expresar la total ensoñación, somos lo que ni siquiera sabemos. Ocupamos el lugar que deja el silencio o silenciamos el verbo cuando la voz pesa menos que ese silencio.
Por eso, creo yo que debemos respetar tanto la palabra como el silencio cuando la misma no alcanza.
Dice A.Pizarnik, “Esperando que un mundo sea desenterrado por el lenguaje, alguien canta el lugar en que se forma el silencio”.
Me despido diciendo, algo que alguna vez escribí:
"Dos veces muda/ canto a dos voces/ el silencio."
mónica aramendi
Subido por monica aramendi
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Ayer, a lo largo del muelle |
Excelente
- 2 votos
.. él venía
de la mar, yo del despacho;
él me apostó por Marx,
yo le aposté por Cristo;
… y hablamos de la pesca,
de la Bolsa,
del precio del pan y del tabaco;
[con celo callamos la hermosura
de que nada marchara en medio de nosotros]
… y mientras las gaviotas giraban y buscaban en lo alto
el refugio
del sol,
ambos silbamos canciones diferentes a lo largo del muelle;
… fue ayer con mi amigo,
mi amigo de siempre y para siempre.
http://www.oriondepanthoseas.com
(Weblog literario del autor: poesía, relato, novela, filosofía y otros)
Subido por antonio justel rodriguez
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De Isabel Allende, Eva Luna, Paula... |
Hola Alicia, coincido con vos. Cuando Isabel se pone al frente (o detrás) de una historia tiene la autoridad y destreza para estremecerte hasta los huesos. También leí Paula pero me pareció muy... triste (no hay otra palabra) es vivir la angustia de lo irreversible y sin esperanza en cada capítulo. Pero respeto tu gusto, cada uno tiene sus disparadores. Yo prefiero la ensoñación que suponen los amoríos pasionales, poéticos de Eva; la relación con los otros, las mujeres de su familia, sus hombres, el medio sociocultural, etc. Las descripciones son hermosas, muy sensoriales. Hace... 21 años? si, más o menos, que no la volví a leer. Es más la voy a releer. Saludos y gracias! Lebami.
Subido por Viviana Sanchez
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Convocatoria... |
Hola a todos los que pasen por acá. Veo que este foro no es muy popular y es una pena no aprovechar este espacio para comunicarnos. Se me ocurrió que podría ser bueno encontrarnos aqui para recordar esos textos que significaron mucho para nosotros de alguna forma especial, ya sea por su temática y contenido, por que el autor nos gusta, o como a mi en este caso porque me lo regaló una amiga que amo mucho, y relmente me resultó atrapante en mi adolescencia.
Quiero dedicar este espacio del recuerdo a Eva Luna, de Isabel Allende, relmente me devoré la historia y siempre viene a mi de alguna manera.
Vos la leíste? Querés hacer un comentario, el que sea sobre esta novela, su autora etc.? Te invito a participar, es gratis!
Abrazo. Lebami.
Subido por Viviana Sanchez
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Portavoz |
Interesa establecer mismo como difusor e incentivador de educación para planeta Tierra...Concientización a través diferentes ítems literarios y expresivos.Espero pues adherentes.Mi Cordial Saludo
Subido por Daniel Aníbal Guerrero
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