SIN TESTIGOS |
Fragmentos de palomas arriban
desde el límite del alba,
vienen a nutrirse de mi cuerpo,
noble pan para su día.
Ya sujetada la rebelión del pecho,
siento que una ventisca de máscaras
ha comenzado,
sin darme tiempo a poner al reparo
el asombro del espejo.
Cuál mujer seré hoy...
La del aullido,
la fecunda,
la sombría,
la aromada.
Sin testigos palpo mi cuerpo
y miento que estoy.
La memoria escarba sus resabios.
Intenta encontrar su razón y desafiarme.
Los muros desgranan la prima hora,
libertos de su espejismo.
Yo, profética,
surjo de la mediocridad del silencio,
emancipada de lo providencial y lo terreno.
¿Alcanzaré mi crepúsculo
sorteando signos e imágenes de fuego?
Centaura
Subido por Beatriz Teresa Bustos
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