Qué feliz... |
Qué feliz...
...sentirse así, reconocida por una mirada que se ensambla
a mi cintura. Danzar en un sueño
a las cinco de la madrugada y en alas sabedoras de lo etéreo.
En algún lugar estás - cuando soñé lo supe-
Ven a buscarme en el giro del insomnio, revélame el color
índigo del latido, cuando giro... giro y giro en tus brazos
sabiendo los pasos por instinto, siguiéndote.
Como debió ser desde el principio de los siglos.
Encuéntrame luego en la luz del día,
por sobre las miserias de la vida.
No quiero irme sin saberte.
¿Escuchas como yo los pájaros de la mañana?
-apenas cinco horas de un día de noviembre-
Se llaman, responden, mezclan su canto
junto al otro silbo; el del tren que va quién sabe adónde.
Siempre sigue. Sin regreso. Trae ausencias.
¡Basta ya de grises en jirones de cemento!
Búscame aunque sea en el insomnio...
Cansaré la noche para entrar en luz
hasta que me revele el índigo;
la raíz aérea de la orquídea
el olor intenso de la tierra húmeda
y las mariposas de la infancia cuando en ella se posan.
Si llegas
se armarán los fragmentos, las piezas,
y el puzzle cantará su verdad, tendrá colores y sentido.
Media hora ha transcurrido. Ya se hizo la luz.
( ¿la luz se hizo ?)
Miryam Colombotto de Seia
miryamseia@cablenet.com.ar
Subido por Miryam Colombotto de Seia
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