Poema Mio |
Este poema lo comparto, para saber que opinan del mismo
ALMÁTICO ESTADO
Oh, cielo gris
Que en tus brazos cobijas mis ilusiones
Aquellas que fui olvidando al pasar los días azules
Que detrás de algún cristal marqué mi destino.
El mismo que hoy irrumpe entre las sombras
Con el bastión de aquella noche fatal
Maldito seas destino
Hoy a tu lado me siento un insecto
Atrapado en la red de tu olvido
Fingiendo una estúpida indiferencia.
Ya nadie se detiene a mi lado
Son solo ojos tiranos
Acusaciones incontenibles
Miradas de acido en la obscuridad.
Con sueños inaguantables
Y el corazón en el bolsillo
Me escondo en un frío rincón
Esperando no ser descubierto por mí
Y así salvar m alma.
Oh almático estado, llévame contigo
Acompáñame a escalar tu abismo
Se que algún día llegarás
Vendrás directo a mi pecho
Y aclararás mi alcoba.
Se que tu llegada, legendario estado
Demorará su arribo
Espero llegar a ese momento en pie
Y no caer en el infinito reposo.
Soy quien debe mantenerse firme
Las estrellas nunca logran su mayor brillo
Sino alejándose del sol
Alcanzando su eterna libertad.
Sabes que esta en tu corazón, déjalo salir
Dentro se consume como un árbol
Como aquel solitario árbol del desierto
Desierto tan falto de agua como de vida.
Llegando esta la noche
Y un susurro golpea mi almohada
Sé que estas ahí
Tu respiración estremece mi dolor.
Como un acecino entra sollozando
Al interior de su recamara
Así mi espíritu en llantos
Lleva tu incógnita presencia.
Cada lágrima volcada en el vaso etílico
Produce un estruendo desgarrador
Y otra pesadilla se entierra en mí
Haciendo aún más dura la espera.
Maldito estado almático
Maldigo tu anuncio y tu llegada
El momento en que conocí tus secretos
Maldigo la tarde que caminamos hacia la luna.
Y desterramos al sol con otra muerte.
¡Me rindo! ¡Me rindo! ¡No puedo seguir así!
El ardor del infierno pide a gritos por mi boca
No pienso resistirme más, debo dejarme llevar
Oh almático estado, rescátame de mi pesar.
Ya no se a donde correr
La brújula del ayer se rompió con tu adiós
Miro al cielo y clamo por piedad
Pero nada detiene la sangre del dolor
Sólo tu mirada fría y distante
Me recuerdan que estoy vivo
Que la vida cuanto más golpea
Más fuerzas te da para resistir el próximo golpe.
Pero los lamentos de mi ser
Hoy son demasiado fuertes
No me quedará mas que cerrar los ojos
Y morirme en un almático estado.
Subido por Martin Rubinstein
| Comentarios - Escribí tu comentario |
23/04/08 | 03:46: antonio justel rodriguez dice:
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... Martín, si el poema en sí describe la intimidad del poeta, estoy deacuerdo con Viviana, pues lo que el ser humano es capaz de atesorar dentro - bueno o malo de momento - es casi infinito; y bien merece la pena ir dándole forma y dotarlo de belleza poética, amigo, porque a través de las palabras cuántas veces llegamos a conocernos a nosotros mismos, al menos un poco; ánimo y adelante, no te detengas, estamos esperando tus próximos e intensos poemas; un abrazo; Orión
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22/04/08 | 04:47: Viviana Sanchez dice:
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Lo importante, estimado Martín, es poder expresar algo genuino. No soy quién para juzgar un poema, pero quiero alentarte a que sigas manifestando este y todos tus estados de ánimo como una manera de liberarlos y como decís, compartirlos. Saludos.
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