Una rosa |
Muy bueno
- 1 voto
Elegante y vestida de color
Aterciopelada bajo el sol
La hallé tras de una reja fría.
Apenas la observé, sabía que era mía
y la tomé
presurosa y me dañé
con una aguda espina.
en mis manos la abrigué y la subí a mi rostro,
aspiré de su fragancia y fue mi antojo
colocarla en mi escritorio.
La dejé vívida y fragante
enseñoreada, vigilante,
observando todo lo mío desde su cristalina base.
Húmeda, reinante,
sobre todos los objetos funcionales
derramaba su belleza.
Cuando el día terminó
me despedí de ella
¡Qué preciosa obra tan bella,
Impregnándo en mi su olor!
Pasó el sábado, el domingo,
sin recordarla siquiera
esa flor que recibiera mi contento y mi candor...
Hoy es lunes...
Al llegar abrí la puerta,
mis ojos hallaron muerta
a esa flor que me alegrara.
Casi toda deshojada, sin perfume ni belleza
y cual todo desperdicio la arrojé de mi presencia,
Y meditando en mi acción
no hallaba más que tristeza:
¿Por qué robé su belleza,
Su alegría, su color?
Para atraparla en un frasco,
para mi sola avaricia,
ni contemplarla podía
sinó hasta que marchitó...
Ni el encanto de su olor, ni su delicada apariencia...
en la planta, tras de la reja,
brillaría bajo el sol.
Subido por Viviana Sanchez
| Comentarios - Escribí tu comentario |
08/05/08 | 08:05: antonio justel rodriguez dice:
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... ¡ ah, corazón de oro... ! Orión
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06/05/08 | 06:12: Catalina Bas dice:
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Vivi: Muchas veces nos tentamos ante la belleza, pero debemos aprender de las flores, nos dan todo sin pedir nada, y aunque mueran, vuelven a renacer.¡Cuántas veces nos sentimos morir!, pero debemos imitar a las rosas , volviendo, siempre volviendo a renacer. Te quiero, Cata
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05/05/08 | 11:27: Isabel Alicia Fernandez dice:
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La flor en su rama se mece, ve y toma los colores del viento, la caricia del sol. A nosotros tambien nos ocurre a veces; cuando nuestro corazón florese, una mano "ingenua" lo desoja. Ésta anégnota sirvió para inspirarte. Un abrazo Alicia
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05/05/08 | 08:07: teresa mabel meneghini dice:
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Viviana muchisimas gracias! por tus comentarios y por haberme vicitado, muy bueno tu poema me encanto pero somos muchas las mujeres que queremos optener para nuestra avaricia una rosa que nos llene nuestro entorno de belleza y penetrante fragancias, olvidando que le hacemos daño asta el punto de dejarla morir sola y abandonada por un día de placer. Mi cariño para ti, Mabel.
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