QUERIDO |
Despuntaba el silencio azotado por rosas amarillas
y una sangrante sensación de soles y palomas
trató de pialar la hermosura de tu rostro primavera.
Abandonando los estribos de plata
el paisano salió solo al tambo
con un frío celoso que escondía a los gallos
detrás de las parvas de alfalfa.
Quise tenerte en mis brazos,
cruel falsedad de licores encendidos,
pero salieron las liebres y asustaron el griterío al alba.
Boinas y boinas destempladas como guitarra al amanecer
inundando la serpiente y la lechuza, destruida por la noche,
me trajeron un gusto demasiado agridulce, miel embrujada.
Trotamundo de ginebra, no hizo la nube el pespunte habitual,
entonces deslicé un beso y me aceptaste.
Querido fui aquella única vez.
Todavía guardo la foto sombreada de eucaliptos,
caídos, arrancados de raíz, tornado de luz mala,
amasijo de bueyes y toros de la negritud surera.
Querido, sí, querido me dijiste y.
Subido por horacio enrique poggi
| Comentarios - Escribí tu comentario |
|
|