Vértigo de Luna |
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Necesito derramar en la arena de tus huellas
el sudor flamígero que surge de mis poros.
Caigo a tus pies de mármol
para adormecerme en tus brazos de alcoba y estío.
Hierve la noche dentro del laberinto de mis arterias desquiciadas,
huelo el aroma embriagante de tu piel cruda de semental bravío.
Me empequeñezco dentro del hueco bestial de tu abrazo candoroso,
desvaneciendo mi voluntad
sólo fundiendo ansiosamente nuestras líquidas pasiones.
Bebo el licor de menta de tus ojos
mientras tus labios recorren mis misterios.
Se entremezclan en una sola boca de vesubio nuestros idiomas en silencio
en una actitud de asfixia y tiempo.
Ceremonialmente crece nuestra tempestad virulenta,
conducida por el desesperado caballo ritual que nos incita a llegar.
Es tu cintura de sol, de leña y de raíces
que se ahoga en los ríos que riegan los paraísos que duermen
y despiertan en mis caderas de barro y de huertas otoñales.
Así llegamos al abismo extraordinario
fusionándonos en una sola carne
de luna, génesis y eternidad.
Alimentando el latido de la pulsión famélica
y del instinto abierto...
Se desgarra el manto tibio que cubre las brasas
que arden en nuestra hoguera idealizada.
Y en medio de los últimos gemidos de las estrellas
que titilan en mi firmamento uterino
y los rugidos que sacuden tu androgenia fértil y salvaje,
recuesto mi suspiro en un desmayo.
Y reflexiono sobre tu frente:
Cuántas manzanas pueden madurar en un árbol no prohibido
cuando una mujer ama a un hombre...
desde la misma médula de la lejana primavera.
Susana Guaglianone
Subido por susana beatrizguaglianone
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