FILO |
FILO
Sufre la piel del aire los domingos hacia el crepúsculo cuando el filo de la oscuridad desgarra el cielo. En ese momento alguien precipita sombras como ecos multiplicados.
Un entramado de almas fugan del filo de la oscuridad, de su corte que amenaza y no termina de matar... nos guarda para siete días más, cuando otro domingo sucede, pasa, desciende.
Y el dolor -esa abstracción- es un latido que permanece.
Subido por Miryam Colombotto de Seia
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