SUERTE |
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Realmente, la ardilla no era un animalito tímido
era bastante versátil y se ufanaba de ello
solía resbalar por las ramas
con la misma soltura de la lluvia.
Reía hasta sus últimas consecuencias.
Era la criatura más interesada en observar
la puesta de sol en la ribera
Hasta que un día llegó el hombre
Y se interesó por ella
Como siempre, solo por tenerla
la persiguió por su piel y por su carne
la mató a pedradas y le pateó su pequeño estomago
hasta reventarlo.
La ardilla se volvió temerosa
y vivía solo en los huecos inaccesibles
para las manos
Ahora me entero que la mayoría de las ardillas
tienen rabia
el hombre les teme
ya pueden volver a recolectar bellotas
y contemplar la puesta del sol en la ribera
Todo gracias a esa terrible enfermedad
que no tengo la suerte de contraer
a pesar de tu saliva.
Subido por Francisco Israel Lopez Martinez
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