El escritor desanda un largo camino poblado de recuerdos, amigos queridos, personajes y anécdotas entrañables. Y lo hace desde Yala, ese pequeño pueblo que es el principio y el fin de su universo, porque está convencido de que el mundo no es infinito sino que cabe dentro de los límites del lugar donde vivimos, aun de las paredes de la casa natal.
Narrador excelente, Tizón rememora y cuenta su vida y su experiencia con la literatura con la misma actitud y el mismo tono de la gente de su pago: natural, lentamente, buscando con la sutileza de siempre esa percepción de lo diferente y revelador que caracteriza toda su obra.
"Nunca se es de todos los sitios, sino de algunos, y ese lugar que nos vio nacer es también el que nos verá desaparecer cuando el hechizo de vivir se eclipse", advierte Héctor Tizón en El resplandor de la hoguera, un libro en el que el escritor narra, esta vez, sobre su vida. Cada capítulo refiere a un momento, pero hacia dentro de cada uno de ellos Tizón elige contar sobre su vida con pequeños textos, que operan como imágenes. Un álbum, así funciona este libro. Imágenes que buscan recrear momentos pasados bajo la luz de un presente que las hace relato, en el cual el autor se niega a ordenar lo vivido en forma cronológica. "La vida no es una ciencia experimental sino una perpetua aventura. La experiencia no existe. Los hombres se dividen en exploradores y colonizadores. Después vienen los demás: abogados, escribanos, regentes de garitos, políticos y obispos", describe Tizón.
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Héctor Tizón nació el 21 de octubre de 1929 en Yala, provincia de Jujuy. Fue abogado, periodista, diplomático, exiliado y regresado. Por estos días es Juez de la Corte Suprema en su provincia natal y uno de los mejores escritores de lengua española. Ha viajado largamente por el mundo; como diplomático de 1958 a 1962, como exiliado de 1976 a 1982. Vivió en México, París, Milán y Madrid, pero "su lugar en el mundo", al que vuelve una y otra vez, es Yala, Jujuy. Su primer libro fue publicado en México en 1960, A un costado de los rieles. Parte de su obra, siempre fiel a sus raíces y su lugar de origen con sus mitos e historias, ha sido traducida al francés, inglés, ruso, polaco y alemán. A su actividad profesional como juez y escritor, le suma también el de Caballero de la Orden de las Artes y las Letras, "cargo" que le otorgara el gobierno francés recientemente.