Esta novela descubre hontanares insólitos de la naturaleza humana y hurga en la psicología de personajes que actúan y narran en conjunto sus experiencias nada frecuentes pero, sin duda, profundamente humanas. Ese narrador plural, que por momentos parece despersonalizado, no es más que el recurso de que se vale el autor para hacer que todos y cada uno de "los asesinos" relaten hechos insólitos con su visión singular y certera.
Calificación:
Excelente
- 4 votos -
Ingresá tu voto
Comentarios de nuestros lectores -
Escribí tu comentario
Hace meses que me mato buscando este libro; me lo han recomendado tanto. No hay vuelta qué darle.
Denevi me encanta: con leer "Rosaura..." y "Ceremonia Secreta" uno ya se enamora.
Esta obra es una de las mejores que he leído. ¿Por qué razón no se vuelven a editar algunos libros de Denevi, incluyendo este?
Esta novela es sencillamente imperdible.
Descubrí una vieja edición de "Rosaura a la diez" en la biblioteca de mi escuela secundaria. Me enamoré de su obra y a partir de ese momento Marcos Denevi se convirtió en mi escritor favorito. "Asesinos de los días de fiesta" es una de las mejores novelas que he leído. Gracias por darle un espacio a este gran escritor en escribirte.
Marco Denevi nació en Buenos Aires en 1922. Su primera y siempre recordada novela, Rosaura a las diez, obtuvo el Premio Kraft en 1955, iniciándolo en el camino de la literatura. Posteriormente recibió el Primer Premio de la revista Life en castellano en 1960 por la nouvelle Ceremonia secreta, y el Premio Argentores en 1962 por El cuarto de la noche. A partir de allí, conquistó un justo prestigio internacional basado en una obra profunda y deslumbrante.
También quiso ser dramaturgo. Los Expedientes, obra estrenada en el teatro Cervantes, recibió el Premio Nacional de Teatro. Siguieron después otras obras -El emperador de la China, Cuando el perro del ángel no ladra-, pero Denevi dijo haberse dado cuenta que no tenía otras condiciones para el teatro que las propias del espectador de obras ajenas, y no volvió a insistir. Desde 1980 practicó el periodismo político, actividad que, según él, le ha proporcionado las mayores felicidades en su oficio de escritor.
Murió en la Ciudad de Buenos Aires el 12 de diciembre de 1998.