Ir a la página de inicio de Escribirte
Portada | Biblioteca | Blogs | Foros | Tienda | Suscripción | Contacto | Especiales | Difusión cultural | Canales RSS RSS
Autores Obras Textos Entrevistas Informes Audioteca
 Buscar en el sitio   
| Jueves 9 de febrero de 2012
Escribí un comentario Enviá este artículo Votá este artículo
Texto al 100% Aumentar texto
Narrativa RSS Narrativa

Un sueño

Franz Kafka

Josef K. soñó:
Era un día hermoso, y K. quiso salir a pasear Pero apenas dió dos pasos, llegó al cementerio. Vió numerosos e intrincados senderos, muy numerosos y nada prácticos; K. flotaba sobre uno de esos senderos como sobre un torrente, en un inconmovible deslizamiento. su mirada advirtió desde lejos el montículo de una tumba recién cubierta, y quiso detenerse a su lado. Esse montículo ejercía sobre él casi una fascinación, y le parecía que nunca podría acercarse demasiado rápidamente. De pronto, sin embargo, la tumba casi desaparecía de la vista, oculta por estandartes que flameaban y se entrechocaban con fuerza; no se veía a los portadores de los estandartes, pero era como si allí reinara un gran júbilo.
Todavía buscaba a la distancia, cuando vió de pronto la misma sepultura a su lado, cerca del camino; pronto la dejaría atrás. Salto rápidamente al césped. Pero como en el momento del salto el sendero se movía velozmente bajo sus pies, se tambaleó y cayó de rodillas justamente frente a la tumba. Detrás de ésta había dos hombres que sostenían una lápida en la tierra, donde quedó sólidamente asegurada. Entonces surgió de un matorral un tercer hombre, en quién K. inmediatamente reconoció a un artista. Sólo vestía pantalones y una camisa mal abotonada; en la cabeza tenía una gorra de terciopelo; en la mano un lápiz común, con el que dibujaba figuras en el aire mientras se acercaba.
Apoyó ese lápiz en la parte superior de la lápida; la lápida era muy alta; el hombre no necesitaba agacharse, pero si inclinarse hacia adelante, porque el montículo de tierra (que evidentemente no quería pisar) lo separaba de la piedra. Estaba en puntas de pie y se apoyaba con la mano izquierda en la superficie de la lápida. mediante un prodigio de destreza logró dibujar con un lápiz común letras doradas y escribió: "Aquí yace". Cada una de las letras era clara y hermosa, profundamente inscripta y de oro purísimo Cuando hubo escrito las dos palabras, se volvió hacia K. que sentía gran ansiedad por saber cómo seguiría la inscripción, apenas se preocupaba por el individuo y sólo miraba la lápida. EL hombre se dispuso nuevamente a escribir, pero no pudo, algo se lo impedía; dejo caer el lápiz y nuevamente se volvió hacia K. Esta vez K. lo miró y advirtió que estaba profundamente perplejo, pero sin poder explicarse el motivo de su perplejidad. Toda su vivacidad anterior había desaparecido. Esto hizo que también K. comenzara a sentirse perplejo; cambiaban miradas desoladas; había entre ellos algún odioso malentendido, que ninguno de los dos podía solucionar. Fuera de lugar, comenzó a repicar la pequeña campana de la capilla fúnebre, pero el artista hizo una señal con la mano y la campana cesó. Poco después comenzó nuevamente a repicar; esta vez con mucha suavidad y sin insistencia; inmediatamente cesó; era como si solamente quisiera probar su sonido. K. estaba preocupado por la situación del artista, comenzó a llorar y sollozó largo rato en el hueco de sus manos. El artista esperó que K. se calmara y luego decidió , ya que no encontraba otra salida, proseguir su inscripción . El primer breve trazo que dibujó fué un alivio para K. pero el artista tuvo que vencer evidentemente una extraordinaria repugnancia antes de terminarlo; además, la inscripción no era ahora tan hermosa, sobre todo parecía haber mucho menos dorado, los trazos se demoraban, pálidos e inseguros; pero la letra resultó bastante grande. Era una J.; estaba casi terminada ya, cuando el artista, furioso, dió un puntapié contra la tumba y la tierra voló por los aires. Por fin comprendió K.; era muy tarde para pedir disculpas; con sus diez dedos escarbó en la tierra, que no le ofrecía ninguna resistencia; todo parecía preparado de antemano; sólo para disimular, habían colocado esa fina capa de tierra; inmediatamente se abrió debajo de él un gran hoyo, de empinadas paredes, en el cual K. impulsado por una suave corriente que lo colocó de espaldas, se hundió. Pero cuando ya lo recibía la impenetrable profundidad esforzándose todavía por erguir la cabeza, pudo ver su nombre que atravesaba rápidamente la lápida, con espléndidos adornos.
Encantado con esta visión, se despertó.

Franz Kafka
Obras completas (1987)

Calificación:  Malo Regular Bueno Muy bueno Excelente Excelente - 3 votos  -  Ingresá tu voto

Comentarios de nuestros lectores -  Escribí tu comentario
Aún no han escrito ningún comentario. Escribí el tuyo



Entrá a Radio La Quebrada
 
.: Sobre Franz Kafka
Franz Kafka Franz Kafka
Checo República Checa
1883 - 1924

Franz Kafka nació el 3 de julio de 1883 en Praga. Su padre se había casado el año anterior con la hija de un judío adinerado. Gracias a la ayuda financiera de su suegro, Hermann Kafka pudo salir del gueto y abrir una pequeña tienda. El matrimonio tuvo a Franz en su casa de la calle Maisel, luego nació Georg, que moriría quince meses después, enseguida sufrió la pérdida de otro hermanito y poco después nacieron sus tres hermanas. Su infancia sin raíces sólidas (no fue decididamente judío, tampoco checo ni alemán puro) repercutiría en el escritor. Tímido y discreto, trataba de pasar siempre desapercibido, y comenzó a encerrarse en sí mismo.

Se doctoró en Derecho en 1906 en la Universidad de Praga. Tras dar los últimos toques a Preparativos de una boda en el campo, en 1907 ingresó en una compañía de seguros. Sus muchas horas de trabajo le interrumpen su vocación literaria.

Hacia 1908, encontró en Praga un trabajo de medio tiempo en un organismo seminacionalizado de seguros donde trabajará hasta dos años antes de su muerte. Pese a esto, escribía de noche. La doble vida le resultará agotadora y le angustiará su incapacidad para resolver el dilema de “ganarse la vida o vivirla.” Empezó a padecer de surmenage, insomnio, agotamiento nervioso y, finalmente, tuberculosis.

En 1910 inició sus Diarios que llevó durante trece años. Su salud ya le daba preocupaciones que intentaba contrarrestar con prácticas ascéticas: se hizo vegetariano, no bebía, no fumaba, dormía en un cuarto frío en invierno, dejó de llevar abrigo, se bañaba en ríos helados y vacacionaba en colonias naturistas.

Entre 1911 y 1912 empezó a trabajar en América, escribió La condena y El fogonero, merecedor del premio Fontane en 1915. En este año se publica su famosa Metamorfosis.

En 1914 se compromete con Felisa Bauer, pero a los pocos meses rompe ese compromiso, iniciando una inestable relación de tres años. Escribió En la colonia penitenciaria y comenzó otra de sus obras más famosas: El proceso, así como el último capítulo de América. Dos años más tarde escribió los cuentos recopilados en Un médico rural.

En 1917 sufrió su primera hemoptisis. Se negó a ingresar en un sanatorio y pasó tres meses en la casa campestre de su hermana Ottla. Allí pudo leer a Kierkegaard, “padre del concepto de la angustia”, la Biblia, así como escribir sus Aforismos y terminar sus estudios de hebreo. Esta vida rural fascinante para él la describiría en El castillo.

En noviembre de 1919 escribió Carta al padre. Al año siguiente comenzó una relación con Milena Jesenská a quien le entregaría todos sus cuadernos.

En 1923, en una colonia conoce a Dora Diamant, de unos veinte años de edad, con quien convive en Berlín. Escribe Una mujercita y La madriguera. Al año siguiente redacta Josefina la cantora. Su enfermedad se agrava y debe trasladarse a Praga. Morirá el 3 de junio en el sanatorio de Kierling, cerca de Viena. Fue enterrado en el cementerio judío de Praga en la misma tumba de sus padres.
.:Ver más sobre Franz Kafka
 
.: Obras de Franz Kafka
1912 Contemplación
1913 El fogonero
1915 La metamorfosis
1919 En la colonia penitenciaria
1920 Un médico rural
1922 El castillo
1923 Una mujercita
1924 Josefina la cantora
1924 Un artista del hambre
1925 El proceso
1927 América
1972 La condena
1977 Cartas a Felice
1978 Cartas a Milena
1987 Obras completas
1999 Carta al padre
 
.: Textos para leer de Franz Kafka
Ante la ley (Relato)
De noche (Cuento)
El escudo de la ciudad (Cuento)
El puente (Cuento)
El silencio de las sirenas (Cuento)
La condena (Cuento)
La verdad sobre Sancho Panza (Textos)
Un golpe a la puerta del cortijo (Cuento)
Un médico rural (Cuento)
Un sueño (Cuento)
Una confusión cotidiana (Cuento)
Dualidad del silencio - Italia d´amare Dualidad del silencio - Italia d´amare
Poesías en español e italiano

Los poetas son seres cuyos ojos no sólo sirven para mirar el mundo sino para mirarse por d... Ampliar

Comprar$ 40.00

Publique su taller

Canal RSS Blogs

PENSAMIENTOS
Ida y vuelta.
SORPRESA
para una mujer hermosa
diario de un adios 4
Entrá a los Blogs
Entrá a los Blogs
Instituto Mallea

Canal RSS Guía de Servicios

Laura Massolo: Talleres Literarios en Zona Sur del Gran Buenos Aires
Ver más cursos y talleres Ver todos los servicios
Radio On Line

Canal RSS Foros

EL DIOS OCULTO - por José Alvarez López
El Fantasma
Guerreros del Grial
PIRÁMIDE DE KEFRÉN
Cántico de los electos
Entrá a los foros
Entrá a los Foros

RSSCanales RSS
Ahora podés tener a Escribirte
en tu sitio web

Más información

Canal RSS Trivias

¿Cuál es el título de la novela de Juan José Saer que se ambienta en la reunión de una familia para festejar fin de año y cenar un cordero asado?
Cicatrices
El limonero real
El entenado
Libros nuevos y usados en internet
Fotografía y plástica
A

 Artes visuales

Indexarte.com.ar
Artes Visuales
Muestra y subasta benéfica de grandes fotógrafos de 40 países en el CC Borges
Bienal Internacional de Fotografía Artística y Documental.
Muestra Pequeño Formato en Dibujo
Hasta el 29-02-2012
Benito Quinquela Martín
Argentino 1890-1977
Unión de brazos
Una obra de Cristian Del Vitto
Imagen Virtual 2012
Cierra el 20-04
Museo Nacional de Arte Decorativo
Ciudad de Buenos Aires, Argentina
Suscribite

¡Suscribite a nuestro boletín!
Elegí tu libro en Mercadolibros.com.ar
Llamado de vidaRetratos emocionalesHeidi urbanaSaddam HusseinPara qué hojas si tengo vuelosSapo que no se tragaCódigo Civil de la República ArgentinaLa especialidad de la casaProhibido a los nerviososCurso Integral de Tarot
Noticias | Efemérides | Novedades | Ventas | Biografias | Textos | Audio | Recomendados | Entrevistas | Informes | Agenda | Concursos | Editoriales | Lugares | Actividades | Blogs | Foros | TiendaFundación | Letras de Tango I | Letras de Tango II | Contacto | Boletín
© 2006-2012- www.escribirte.com.ar | Todos los derechos reservados   | Diseño Web | Canales RSSRSS