Llanto de las virtudes y coplas por la muerte de Don Guido
Antonio Machado
Al fin, una pulmonía
mató a don Guido, y están
las campanas todo el día
doblando por él: ¡din-dan!
Murió don Guido, un señor
de mozo muy jaranero,
muy galán y algo torero;
de viejo, gran rezador.
Dicen que tuvo un serrallo
este señor de Sevilla;
que era diestro
en manejar el caballo
y un maestro
en refrescar manzanilla.
Cuando mermó su riqueza,
era su monomanía
pensar que pensar debía
en asentar la cabeza.
Y asentóla
de una manera española,
que fue casarse con una
doncella de gran fortuna;
y repintar sus blasones,
hablar de las tradiciones
de su casa,
escándalos y amoríos
poner tasa,
sordina a sus desvaríos.
Gran pagano,
se hizo hermano
de una santa cofradía;
el Jueves Santo salía,
llevando un cirio en la mano
—¡aquel trueno!—,
vestido de nazareno.
Hoy nos dice la campana
que han de llevarse mañana
al buen don Guido, muy serio,
camino del cementerio.
Buen don Guido, ya eres ido
y para siempre jamás...
Alguien dirá: ¿Qué dejaste?
Yo pregunto: ¿Qué llevaste
al mundo donde hoy estás?
¿Tu amor a los alamares
y a las sedas y a los oros,
y a la sangre de los toros
y al humo de los altares?
Buen don Guido y equipaje,
¡buen viaje!...
El acá
y el allá,
caballero,
se ve en tu rostro marchito,
lo infinito:
cero, cero.
¡Oh las enjutas mejillas,
amarillas,
y los párpados de cera,
y la fina calavera
en la almohada del lecho!
¡Oh fin de una aristocracia!
La barba canosa y lacia
sobre el pecho;
metido en tosco sayal,
las yertas manos en cruz,
¡tan formal!
el caballero andaluz.
Nació en Sevilla en 1875.
Poeta y dramaturgo español. Estudió en Madrid, en la Institución Libre de Enseñanza. Tras un viaje a París (1899), publicó sus primeros poemas en la revista Electra (1901), y en 1903 apareció su primer libro, Soledades. A partir de 1904 publicó sus poemas en diversas revistas (Helios, Renacimiento), y tres años más tarde editó una ampliación de su primer libro, titulada Soledades, galerías y otros poemas. La poesía de este período se caracteriza por un delicado intimismo lírico y un verso sencillo pero de gran poder expresivo, que nunca lo abandonaría. Ese mismo año obtuvo una cátedra de francés en el instituto de Soria, ciudad en la que contrajo matrimonio con Leonor Izquierdo (1909); logró una beca para estudiar en París, donde asistió a las clases del filósofo Bergson, pero una grave enfermedad contraída por su esposa les obligó a regresar. En Soria publicó Campos de Castilla (1912), cuyos poemas se alejan del intimismo anterior para incluir la problemática histórica y filosófica de su país y de la Europa de su tiempo, preocupación que también se reflejaría en la primera edición de sus Poesías completas (1917). Leonor murió en 1912, dejándolo sumido en un hondo pesar. En 1919 se trasladó a Segovia, donde debió de conocer a la Guiomar de sus poemas, ocupando el tema amoroso y erótico un lugar importante en sus Nuevas canciones (1924). De 1926 a 1932 presentó con su hermano Manuel varias comedias dramáticas, como Desdichas de la fortuna o Julianillo Valcárcel y El hombre que murió en la guerra. Trasladado a Madrid con la llegada de la República, su afición a los desdoblamientos le llevó a crear una serie de dobles: Juan de Mairena, autor de artículos críticos que aparecieron en la prensa, reunidos en 1936 en un solo volumen, el poeta Abel Martín y entre doce y quince poetas imaginarios más (incluidos en De un cancionero apócrifo, 1936). En 1939, ante el inminente triunfo de las tropas franquistas, decidió exiliarse en Francia, donde fallecería a poco de llegar.
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