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Pues ahora mismo, el peligro mayor de esta gran tierra, no es el de una crisis económica, que de todas partes asoma, y hace este año moderada la alegría de Christmas: -es el del desdén de ejercitar el derecho de gobierno que a cada gobernador toca; es el del abandono voluntario de las prendas de sí en manos de los políticos de oficio, criminales repugnantes, que en las cosas públicas hacen a los hombres honrados el efecto que a los creyentes sinceros ha de hacer la presencia de un ladrón en los altares. ¡Abatírseles, debiera como a perros rabiosos! Inventan ofensas, para levantar odios; soplan las iras con aire envenenado para que arrollen los votos adversos; presentan a las muchedumbres incultas, no los peligros venideros y la necesidad de afrontarlos con medidas sabias que recorten para ahora los haberes, pero los aseguren para luego, sino los peligros accidentales, como la cesación de la labor de fábrica y la rebaja de salarios. Callan lo que saben; cansan para asegurar su bienestar de ociosos prohombres, el daño público; fingen cólera y pena que no sienten: ¡si de barro los hubieran hecho, mancharían menos de lo que ahora manchan! Y los rebaños, porque la mayoría de los hombres se mueven aún en manadas, van por donde los llevan los pastores. ¡Oh, Rabelais, grandísimo maestro! Riéndose con risa más sana y saludable que la de Voltaire, pondría yo su efigie culminante en cada plaza pública: para que los hombres se avergonzasen de no serlo y despertasen a sí, con lo que empezarán a ser felices. El egoísmo aconseja la abnegación. Predíquese insaciablemente, y ayúdese, el afianzamiento de los caracteres. Créase en la perpetua vida, que a cada hombre asegura en estación futura el premio de los sacrificios que se impone en ésta. Hágase preceder el dolor al placer, porque está en la naturaleza que vayan siempre equilibrados, y cuando con aquel no se merece éste, éste se paga luego con aquél. Empleen los mejores por la mente y por la ternura, aunque sea con daño propio y angustia, sus fuerzas todas en levantar a su nivel a la gente mínima, que no sabe y no ama. Y así, procurando la felicidad universal venidera, se asegura y avecina la felicidad propia(...).
José Martí nació en La Habana, Cuba, el 28 de enero de 1853 en un hogar español.
Sus padres no poseían medios para que estudiara. Mientras trabajaba, Martí asistía a las clases de Rafael María Mendive, quien hizo que siguiera los estudios secundarios admirado por el talento y la inteligencia de su discípulo.
Martí recordaba con gratitud las acciones de su maestro. En 1868 viéndolo prisionero y deportado a Santander juró consagrar su vida a la defensa de sus ideales. Comenzó a publicar el periódico Patria Libre en el que aparecieron sus poemas y un drama. Una carta que escribió en aquel tiempo con su amigo Valdés Domínguez, lo llevó a la cárcel durante seis años. Fue desterrado luego a la isla de Pinos y más tarde deportado a España, donde estudió y se recibió de Doctor en Filosofía y Letras en 1873.
A fines de ese año, después de visitar las capitales europeas, viajó a México donde se unió a Carmen Zayas Bazán con quien tuvo a su hijo Ismaelillo, quien
fue el supremo amor de su vida.
Ejerció el periodismo y el profesorado. Fundó la Revista Universal. En 1878 se instaló en La Habana donde ejerció la profesión de abogado convirtiéndose en conspirador activo. Permaneció en su patria hasta 1879 y fue deportado nuevamente a España a causa de sus discursos separatistas.
En 1880 huyó a Nueva York y luego a Caracas donde dictó una cátedra de oratoria, colaboró en la Opinión Nacional y fundó la Revista Venezolana.
En 1881 volvió a Nueva York y comenzó allí una peregrinación por Colombia, Haití, Santo Domingo, México y Estados Unidos proclamando su amor a Cuba y su americanismo. Martí soñaba con la unión de Puerto Rico, Cuba y Santo Domingo en una Confederación Antillana.
Colaboraba con el periódico La Nación de Buenos Aires desde Estados Unidos
y ejerció la representación consular de Argentina, Uruguay y Paraguay.
Martí escribió numerosos artículos críticos, tradujo al español varias obras, pronunció discursos, compuso la comedia Amistad funesta, el drama Amor con amor se paga y escribió una revista para niños: La Edad de Oro.
Sus obras poéticas son: Versos sencillos, Ismaelillo, Versos libres y Versos cubanos.
En “José Martí, el precursor americano”, María Emma Carsuzán dice: “Ciertamente los versos de Martí son breves, simples, musicales, depurados íntimamente y, a pesar del empleo de algún recurso novísimo, con el tono antiguo y fresco y eterno de la copla y de la balada. Le faltaron tiempo y tranquilidad para ensayar cadencias raras, y para bañar a su musa en las aguas refinadamente fragantes de fuentes profanas y exóticas”.
Cuando estalló la revolución para independizar a Cuba, Martí cumplió su promesa de morir por su patria, hecho que ocurrió el 19 de mayo de 1895, en Boca de Dos Ríos.
Una propuesta del Malba para acercar a los mayores con el arte Una iniciativa que propone acercar a los adultos mayores al mundo del arte se concreta todos los jueves en el Museo de Arte Latinoamericano de Buenos Aires (MALBA) de la mano de guías educadores, que logran convertir cada recorrido en una experiencia enriquece