|
|
Nuestro deber es la verosímil esperanza
Jorge Luis Borges
Yo descreí de la democracia durante mucho tiempo pero el pueblo argentino se ha encargado de demostrarme que estaba equivocado. En 1976, cuando los militares dieron el golpe de Estado, yo pensé: al fin vamos a tener un Gobierno de caballeros. Pero ellos mismos me hicieron cambiar de opinión aunque tarde en tener noticias de los desaparecidos, los crímenes y las atrocidades que cometieron. Un día vinieron a mi casa las madres de Plaza de Mayo a contarme lo que pasaba. Hace poco estuve en el juicio y conocí al fiscal, allí recordé la frase de Almafuerte: "sólo pide justicia, pero será mejor que no pidas nada". Todo esto es muy triste y habría que tratar de olvidarlo. El olvido también es una forma de venganza. Fue un periodo diabólico y hay que tratar de que pertenezca al pasado. Sin embargo, por todo lo que ocurre ahora pienso que hay mucha gente que siente nostalgia por ese pasado. Claro que a mi me resulta fácil decir que debemos olvidar, probablemente si tuviera hijos y hubieran sido secuestrados no pensaría así.
Yo fui comunista, socialista, conservador y ahora soy anarquista. Es decir, yo en el año dieciocho creí en la revolución rusa. Ahora veo que ese es un modo de llegar al imperialismo. Me observo y me veo como a un hombre que cree estar enamorado de una mujer y luego comprueba que ya no lo está. Eso no ha sido una decisión mía. Ha sido algo que me fue revelado. He comprobado eso en mi. Ahora yo querría que hubiera un sólo Estado, que desaparecieran las diversas naciones, pero sé que no estamos maduros para eso. Hay, en este país, algunas circunstancias favorables que se han dado aquí y no en otras repúblicas del continente. Desearía preguntarme por qué no han sido aprovechadas. Tenemos una fuerte clase media, también es ventajosa la inmigración de muchos países. Creo que el nacionalismo es nuestro mal mayor. No considero a Latinoamérica como núcleo generador de nada y no creo que exista nadie que se considere latinoamericano y sienta eso como algo diferenciador. Ser de un país es una actitud de fe. Yo nunca pienso que soy mexicano. ¿Por qué habría de pensarlo, si en realidad soy argentino? Pero nosotros, los argentinos, insistimos en un nacionalismo y en un latinoamericanismo que es absurdo. Hay pocos países que tengan más próceres y aniversarios que el nuestro.
Por suerte no es tan excesiva la carga de pasado. Nietzsche quería que hubiera buenos europeos y quizá nosotros, los americanos, podemos serlo. Desde luego estoy seguro que no somos aborígenes. De la violencia actual tienen la culpa las dos grandes guerras europeas. De lo contrario, Europa podría mantener la hegemonía del mundo. Ahora estamos entre dos países que fomentan la violencia, Estados Unidos y la Unión Soviética.
Soy un hombre que se sabe incapaz de ofrecer sus soluciones, pero creo poder aceptar las de otros. No entiendo de política, mi vida personal no ha sido otra cosa que una serie de errores. Pero estoy condenado a ello. He tratado de ser un hombre ético, aunque quizá sea imposible serlo en esta sociedad en la que nos ha tocado vivir, ya que todos somos cómplices o víctimas, o ambas cosas. Sin embargo, creo en la ética. La ética puede salvarnos personalmente y colectivamente también. Yo, como usted, seguramente, estoy en un estado de resignada desesperación. No veo solución a los problemas que nos aquejan. Y no me refiero sólo a nuestro país, porque lo que aquí sucede es, sin duda, menos importante que lo que ocurre en el mundo entero. Creo que Spengler tenía razón cuando habló de la declinación de Occidente. Esa declinación es general.
Recuerdo que yo estaba en Madison, Wisconsin, hace dos años. Era la noche de Halloween, de las brujas y todos iban disfrazados o con máscaras a la fiesta. Yo estaba invitado a una y me compré una cabeza de lobo que tenía un olor horrible. Entré a la reunión aullando y gritando: homo homini lupus, el hombre es el lobo del hombre. En ese momento siento un tirón en el brazo: era un argentino que me decía "ha ganado Alfonsín". Se había producido el doble milagro, el de ese triunfo y el de que yo me disfrazara. Me sentí muy bien entonces porque habíamos salido de una pesadilla y la confianza de todos era lo que podía salvarnos. Ahora nuestro deber es la esperanza, la probable, la verosímil esperanza.
El País, 3 de noviembre de 1985.
Jorge Luis Borges
()
|
Calificación:
Regular
- 1 voto -
Ingresá tu voto
|
| Comentarios de nuestros lectores -
Escribí tu comentario |
12/02/08 | 11:41: alicia dice:
|
| ¿Puede permitirse Borges que sugiera a la sociedad "el olvido" político? Él, memorioso como Funes; ciego después de conocer la visión; viajero incasable del pasado, el futuro, y del viejo mundo... ¿Inocente o negador? ¿Yo, siempre? ¡Por qué no, nosotros! Este género humano que, como él mimo dice "...seres parecidos pero, aún mínimas, con diferencias". Diferencias, creo, respetables, enriquecedoras y que nos conforman en un todo. |
| asusanago@hotmail.com |
| |
|
|
| |
| .: Sobre Jorge Luis Borges |
Jorge Luis Borges
Argentino
1899 - 1986
El 24 de agosto de 1899 nace Jorge Luis Borges en Buenos Aires, hijo de Jorge Guillermo Borges y Leonor Acevedo, en la casa familiar de la calle Tucumán, entre Esmeralda y Suipacha.
En 1921, Borges "descubre" los suburbios porteños que aparecen frecuentemente en sus primeros libros de poesía (Fervor de Buenos Aires, 1923; Luna de enfrente, 1925; Cuaderno San Martín, 1929) y comienza a publicar numerosas colaboraciones en revistas literarias y periódicos. Funda, junto a otros escritores, las revistas Prisma y la segunda época de Proa y en 1925 publica su primer libro de ensayos, Inquisiciones, al que seguirán El tamaño de mi esperanza (1927) y El idioma de los argentinos (1928), excluidos de sus Obras Completas.
Aparece en 1930 su biografía de Evaristo Carriego. En 1931 Victoria Ocampo funda la revista Sur, en la que Borges se desempeñará como colaborador desde los primeros números y publicará reseñas bibliográficas, críticas cinematográficas, ensayos y, más adelante, poemas y cuentos. Es por esta época cuando conoce a Adolfo Bioy Casares, uno de sus más cercanos amigos, con quien firmará en colaboración numerosos libros y desarrollará diversas actividades literarias.
En 1946 se ve obligado a renunciar a su empleo de la biblioteca Miguel Cané tras el ascenso al poder de Juan Domingo Perón. Para obtener algunos ingresos con que sustentarse, Borges se ve obligado a dictar conferencias en Buenos Aires y, más tarde, en Uruguay y diversas provincias de Argentina.
En 1949 publica El Aleph, uno de sus más importantes libros de narrativa y en 1952 sus ensayos Otras inquisiciones.
Preside la SADE durante el período 1950-1953. En 1955, tras el derrocamiento del gobierno de Juan D. Perón, es nombrado Director de la Biblioteca Nacional. Ese mismo año también es nombrado miembro de la Academia Argentina de Letras.
El 21 de septiembre de 1967 se casa con Elsa Astete Millán, quien lo acompaña a Estados Unidos, donde dicta un curso en la Universidad de Harvard y conferencias en distintos ámbitos académicos. Se separa de su mujer tres años después. Durante la década del setenta publica volúmenes de poesía (El oro de los tigres, La rosa profunda, La moneda de hierro, Historia de la noche), dos libros de cuentos (El informe de Brodie y El libro de arena) y varios tomos en colaboración (¿Qué es el budismo?, Nuevos cuentos de Bustos Domecq, Breve antología anglosajona). En 1974 reúne por primera vez en un volumen sus Obras Completas, editadas por Emecé.
Durante los siguientes años realiza numerosos viajes alrededor del mundo generalmente acompañado por María Kodama y recibe premios y distinciones significativas. Los conjurados, su último libro de poemas, aparece en 1985.
Fallece en Ginebra el 14 de junio de 1986, poco después de haberse casado con María Kodama. Sus restos se encuentran en el cementerio de Pleinpalais. |
| .:Ver más sobre Jorge Luis Borges |
| |
| .: Obras de Jorge Luis Borges |
| 1923 Fervor de Buenos Aires
|
| 1925 Luna de enfrente |
| 1929 Cuaderno de San Martín |
| 1935 Historia universal de la infamia
|
| 1942 El jardín de senderos que se bifurcan |
| 1944 Ficciones |
| 1949 El aleph
|
| 1951 La muerte y la brújula
|
| 1960 El Hacedor
|
| 1964 El otro,el mismo |
| 1965 Para las seis cuerdas |
| 1969 Elogio de la sombra |
| 1970 El informe de Brodie
|
| 1972 El oro de los tigres |
| 1974 Obras completas
|
| 1975 El libro de arena
|
| 1975 La rosa profunda |
| 1975 La moneda de hierro |
| 1977 Historia de la noche |
| .:Ver más obras de Jorge Luis Borges |
| |
| .: Premios otorgados a Jorge Luis Borges |
| 1979
Cervantes |
| 1984
Konex de Brillante |
| |
| .: Textos para leer de Jorge Luis Borges |
|
A Francisco López Merino (Poesía)
|
|
Afterglow (Poesía)
|
|
Ajedrez (Poema)
|
|
Al horizonte de un suburbio (Poesía)
|
|
Arrabal (Poesía)
|
|
Atardeceres (Poesía)
|
|
Ausencia (Poesía)
|
|
Barrio Norte (Poesía)
|
|
Barrio recuperado (Poesía)
|
|
Benarés (Poesía)
|
|
Borges habla sobre sus libros ()
|
|
Borges y yo (Texto)
|
|
Calle con almacén rosado (Poesía)
|
|
Calle desconocida (Poesía)
|
|
Caminata (Poesía)
|
|
Campos atardecidos (Poesía)
|
|
Carnicería (Poesía)
|
|
Casi juicio final (Poesía)
|
|
Cercanías (Poesía)
|
| .:Ver más textos de Jorge Luis Borges |
| |
| .: La voz de Jorge Luis Borges |
|
Borges y yo |
|
|
|