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Muertes de Buenos Aires
Jorge Luis Borges
I
La Chacarita
Porque la entraña del cementerio del sur
fue saciada por la fiebre amarilla hasta decir basta;
porque los conventillos hondos del sur
mandaron muerte sobre la cara de Buenos Aires
y porque Buenos Aires no pudo mirar esa muerte,
a paladas te abrieron
en la punta perdida del oeste,
detrás de las tormentas de tierra
y del barrial pesado y primitivo que hizo a los cuarteadores.
Allí no había mas que el mundo
y las costumbres de las estrellas sobre unas chacras,
y el tren salía de un galón en Bermejo
con los olvidos de la muerte:
muertos de barba derrumbada y ojos en vela,
muertas de carne desalmada y sin magia.
Trapacerías de la muerte -sucia como el nacimiento del hombre-
siguen multiplicando tu subsuelo y asi reclutas
tu conventillo de ánimas, tu montonera clandestina de huesos
que caen al fondo de tu noche enterrada
lo mismo que a la hondura del mar.
Una dura vegetación de sobras en pena
hace fuerza contra tus paredones interminables
cuyo sentido es la perdición,
y convencidas de mortalidad las orillas
apuran su caliente vida a tus pies
en calles traspasadas por una llamarada baja de barro
o se aturden con desgano de bandoneones
o con balidos de cornetas sonsas de carnaval.
(El fallo de destino más para siempre,
que dura en mí lo escuche esa noche en tu noche
cuando la guitarra bajo la mano del orillero
dijo lo mismo que las palabras, y ellas decían:
La muerte es vida vivida
la vida es muerte que viene;
la vida no es otra cosa
que muerte que anda luciendo.)
Mono del cementerio, la Quema
gesticula advenediza muerte a tus pies.
Gastamos y enfermamos la realidad: 210 carros
infaman las mañanas, llevando
a esa necrópolis de humo
las cotidianas cosas que hemos contagiado de muerte.
Cúpulas estrafalarias de madera y cruces en alto
se mueven -piezas negras de un ajedrez final- por tus calles
y su achacosa majestad va encubriendo
las vergüenzas de nuestras muertes.
En tu disciplinado recinto
la muerte es incolora, hueca, numérica;
se disminuye a fechas y a nombres,
muertes de la palabra.
Chacarita:
desaguadero de esa patria de Buenos Aires, cuesta final,
barrio que sobrevives a los otros, que sobremueres,
lazareto que estas en esta muerte no en la otra vida,
he oído tu palabra de caducidad y no creo en ella,
porque tu misma convicción de angustia es acto de vida
y porque la plenitud de una sola rosa es más que
tus mármoles.
II
La Recoleta
Aquí es pundonorosa la muerte
aquí es la recatada muerte porteña,
la consanguínea de la duradera luz venturosa
del atrio del Socorro
y de la ceniza minuciosa de los braseros
y del fino dulce de leche de los cumpleaños
y de las hondas dinastías de los patios.
Se acuerdan bien con ella
esas viejas dulzuras y también los viejos rigores.
Tu frente es el pórtico valeroso
y la generosidad de ciego del árbol
y la dicción de pájaros que aluden, sin saberla, a la muerte
y el redoble, endiosador de pechos, de los tambores
en los entierros militares;
tu espalda, los tácitos convetillos del norte
y el paredón de las ejecuciones de Rosas.
Crece en disolución bajo los sufragios de mármol
la nación irrepresentable de los muertos
que se deshumanizaron en tu tiniebla
desde que María de los Dolores Maciel, niña del Uruguay
-simiente de tu jardín para el cielo-
se durmió, tan poca cosa, en tu descampado.
Pero yo quiero demorarme en el pensamiento
de las livianas flores que son tu comentario piadoso
-suelo amarillo bajo las acacias de tu costado,
flores izadas a conmemoración en tus mausoleos-
y el porqué de su vivir gracioso y dormido
junto a las terribles reliquias de los que amamos.
Dije el enigma y diré también su palabra:
siempre las flores vigilaron la muerte,
porque siempre los hombres incomprensiblemente supimos
que su existir dormido y gracioso
es el que mejor puede acompañar a los que murieron
sin ofenderlos con soberbia de vida,
sin ser mas vida que ellos.
Jorge Luis Borges
Cuaderno de San Martín (1929)
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28/12/07 | 03:20: David Martínez dice:
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| El 12 de mayo de 1986, dos días antes de conocer la noticia sobre la muerte de Jorge Luis -que le fue transmitida por un hombre que atendía un kiosco, mientras ojeaba libros-, Adolfo Bioy registró en el diario que comenzó el miércoles, 21 de mayo de 1947 , lo siguiente:
“Lunes, 12 de mayo. Hoy hablé con Borges, que está en Ginebra. A eso de las nueve, cuando íbamos a tomar el desayuno, llamó el teléfono. Silvina atendió. Pronto comprendí que hablaba con María Kodama. Silvina le preguntó cuándo volvían; María no contestó a esa pregunta. Silvina habló también con Borges y volvió a preguntar: ‘¿Cuándo vuelven?’. Me dio el teléfono y hablé con María. Le comunique noticias de poca importancia sobre derechos de autor (una cortesía, para no hablar de temas patéticos). Me dijo que Borges no estaba muy bien, que oía mal y que le hablara en voz alta. Apareció la voz de Borges y le pregunté cómo estaba: ‘Regular, no más’, respondió. ‘Estoy deseando verte’, le dije. Con una voz extraña, me contestó: ‘No voy a volver nunca más’. La comunicación se cortó. Silvina me dijo: ‘Estaba llorando’. Creo que sí. Creo que llamó para despedirse”.
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| bohemiosolitario@hotmail.com |
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| .: Sobre Jorge Luis Borges |
Jorge Luis Borges
Argentino
1899 - 1986
El 24 de agosto de 1899 nace Jorge Luis Borges en Buenos Aires, hijo de Jorge Guillermo Borges y Leonor Acevedo, en la casa familiar de la calle Tucumán, entre Esmeralda y Suipacha.
En 1921, Borges "descubre" los suburbios porteños que aparecen frecuentemente en sus primeros libros de poesía (Fervor de Buenos Aires, 1923; Luna de enfrente, 1925; Cuaderno San Martín, 1929) y comienza a publicar numerosas colaboraciones en revistas literarias y periódicos. Funda, junto a otros escritores, las revistas Prisma y la segunda época de Proa y en 1925 publica su primer libro de ensayos, Inquisiciones, al que seguirán El tamaño de mi esperanza (1927) y El idioma de los argentinos (1928), excluidos de sus Obras Completas.
Aparece en 1930 su biografía de Evaristo Carriego. En 1931 Victoria Ocampo funda la revista Sur, en la que Borges se desempeñará como colaborador desde los primeros números y publicará reseñas bibliográficas, críticas cinematográficas, ensayos y, más adelante, poemas y cuentos. Es por esta época cuando conoce a Adolfo Bioy Casares, uno de sus más cercanos amigos, con quien firmará en colaboración numerosos libros y desarrollará diversas actividades literarias.
En 1946 se ve obligado a renunciar a su empleo de la biblioteca Miguel Cané tras el ascenso al poder de Juan Domingo Perón. Para obtener algunos ingresos con que sustentarse, Borges se ve obligado a dictar conferencias en Buenos Aires y, más tarde, en Uruguay y diversas provincias de Argentina.
En 1949 publica El Aleph, uno de sus más importantes libros de narrativa y en 1952 sus ensayos Otras inquisiciones.
Preside la SADE durante el período 1950-1953. En 1955, tras el derrocamiento del gobierno de Juan D. Perón, es nombrado Director de la Biblioteca Nacional. Ese mismo año también es nombrado miembro de la Academia Argentina de Letras.
El 21 de septiembre de 1967 se casa con Elsa Astete Millán, quien lo acompaña a Estados Unidos, donde dicta un curso en la Universidad de Harvard y conferencias en distintos ámbitos académicos. Se separa de su mujer tres años después. Durante la década del setenta publica volúmenes de poesía (El oro de los tigres, La rosa profunda, La moneda de hierro, Historia de la noche), dos libros de cuentos (El informe de Brodie y El libro de arena) y varios tomos en colaboración (¿Qué es el budismo?, Nuevos cuentos de Bustos Domecq, Breve antología anglosajona). En 1974 reúne por primera vez en un volumen sus Obras Completas, editadas por Emecé.
Durante los siguientes años realiza numerosos viajes alrededor del mundo generalmente acompañado por María Kodama y recibe premios y distinciones significativas. Los conjurados, su último libro de poemas, aparece en 1985.
Fallece en Ginebra el 14 de junio de 1986, poco después de haberse casado con María Kodama. Sus restos se encuentran en el cementerio de Pleinpalais. |
| .:Ver más sobre Jorge Luis Borges |
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| .: Obras de Jorge Luis Borges |
| 1923 Fervor de Buenos Aires
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| 1925 Luna de enfrente |
| 1929 Cuaderno de San Martín |
| 1935 Historia universal de la infamia
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| 1942 El jardín de senderos que se bifurcan |
| 1944 Ficciones |
| 1949 El aleph
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| 1951 La muerte y la brújula
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| 1960 El Hacedor
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| 1964 El otro,el mismo |
| 1965 Para las seis cuerdas |
| 1969 Elogio de la sombra |
| 1970 El informe de Brodie
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| 1972 El oro de los tigres |
| 1974 Obras completas
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| 1975 El libro de arena
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| 1975 La rosa profunda |
| 1975 La moneda de hierro |
| 1977 Historia de la noche |
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| .: Premios otorgados a Jorge Luis Borges |
| 1979
Cervantes |
| 1984
Konex de Brillante |
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| .: Textos para leer de Jorge Luis Borges |
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A Francisco López Merino (Poesía)
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Afterglow (Poesía)
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Ajedrez (Poema)
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Al horizonte de un suburbio (Poesía)
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Arrabal (Poesía)
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Atardeceres (Poesía)
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Ausencia (Poesía)
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Barrio Norte (Poesía)
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Barrio recuperado (Poesía)
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Benarés (Poesía)
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Borges habla sobre sus libros ()
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Borges y yo (Texto)
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Calle con almacén rosado (Poesía)
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Calle desconocida (Poesía)
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Caminata (Poesía)
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Campos atardecidos (Poesía)
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Carnicería (Poesía)
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Casi juicio final (Poesía)
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Cercanías (Poesía)
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Borges y yo |
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